jueves, 31 de diciembre de 2015

Mi querida hija, aleluya:

Querida hija:
Has estado a punto de rendirte tantas veces este año...
Saliste corriendo literalmente de la boca del lobo.
Amigos en los que confiaste te traicionaron, fueron a por ti, te calumniaron, intentaron tirarte por tierra, sabiendo que ya estabas herida, que ya estabas arrastrándote, que ya andabas con el alma raída, arrastrando tus últimos pasos.
¡¡¡Pero cómo se equivocaron contigo!!! Mi pequeña hija, pareces tan frágil, que se pensaron que te morirías, que desaparecerías del mapa, que te desharías en un mar de lágrimas.
Hija, yo no te he criado para eso. Esta mañana me has contado una pequeña vicisitud, de esas que tú tienes diarias, una tontería, de las que a ti se te hace un mundo, sí cariño, que o vences terremotos o te hundes en un escupitajo, que no tienes término medio, "alma cántaro"... ¿y qué te he dicho yo? Que sigas cariño, que sigas adelante, que nada de rendirse. ¿Te acuerdas el día que me dijiste que dejabas la carrera? Te acerqué un vaso de agua y te abracé como hacía mucho que no lo hacía, cariño, que ya sabes que no soy muy proclive a las muestras afectivas, que soy más de estar ahí siempre que me necesites, dedicándote mi presencia, silenciosa y más modesta, pero, ¿alguna vez has dudado de que estaba ahí? Hasta mi último aliento estaré ahí por vosotras, que sois la fuerza motriz, somos un motor vital que sabe realimentarse.
Cariño, ¿ERES FELIZ?
Es lo único que me preocupa, que seáis felices tu hermana y tú, que os queráis y os respetéis. Estoy muy orgullosa de vuestros logros académicos y todo lo que vais labrándoos, pero recuerda que ni siquiera, tú eres tus victorias, que tengo ganas de que me deis un nieto para malcriarlo y hacer de abuela gamberra. Que os tengo dicho que deis siempre, sin esperar nada a cambio, que seáis buenas personas, cariño, que eso es lo más importante, que el dinero y los trabajos, van y vienen, el cariño es lo que nos llevamos, que venimos a querer y a que nos quieran, y a ser felices.
Te quiero, cariño, con tu visceralidad, tu risa tonta de algunas veces, tus lágrimas y tu empatía tan intensa, me gusta echarte una charla de vez en cuando para que te ubiques.
Somos diferentes y durante mucho tiempo, parecía un punto débil, pero, hemos funcionado como una balanza, como el fuego y el agua.
"Qué guapa estás con tus gafitas, Jessi, con tu aparato, con los brackets" ¿Te acuerdas de lo que te animaba y te animo siempre? Equivocándote, enamorándote, arriesgándote y sufriendo y ganando pequeñas batallas diarias. Eres fuerte.
Hemos pasado mucho en estos años y solo quiero desearte algo, ya sabes lo que es, porque te lo digo continuamente, usa esta frase como brújula, como señal, como vela, como linterna, como estrella de oriente para guiarte si alguna vez no estoy cerca para repetírtela:
-" Jessi, sé feliz".

Te quiere,

Mamá.
"

domingo, 27 de diciembre de 2015

¿Por qué no volvemos?

No dejo de hacerme esta pregunta y oye, que no me sale una respuesta convincente...
Por más que trato de ser ecuánime y cerebral, no hay manera.
Si te digo la verdad es que no sé por qué lo dejamos...
Tampoco entiendo por qué me escribes mensajes de madrugada, cuando a lo mejor tu estado mental y tu nivel de contención merma, se apacigua, casi se diluye.
Que si "hola", que si una "carita sonriente", que si "quien fuese pasado", que si tu coche aparcado al lado de mi casa, que si, que si, que si...
Que no sé si hemos sido infieles estando con otras personas, si realmente nos hemos seguido pensando, que más da, siempre he pensado, que para bien o para mal, el alma solo se entrega una vez.
A ver, te lo pregunto a ti, ¿por qué no volvemos? Por qué no demostramos, "nos demostramos", que se puede, que se puede vencer al orgullo, a eso que llamas dignidad, hemos deglutido "nuncas" y se nos ha atragantado el amor propio, hemos alimentado al "y tú más", "ahora que sufra él/ella", hemos hecho de la venganza recíproca, nuestra cárcel.
Si no volvimos fue por mí, y si no volvemos ahora es por ti.
Me paso las noches tirando la pelota sobre tu tejado, pero no me das juego, no me respondes, el eco me devuelve las plegarías que hago a gritos, y me están enloqueciendo, desesperando, te quiero en mi vida, y no sé cómo hacer que vuelvas a creer en mis palabras, estoy llenando el pozo de monedas, comprando deseos, me da igual empobrecer si gano tu corazón, que es el premio gordo de la vida, mi sueño, mi lotería.
Mi amor, no te preguntes "para qué volver", hazme caso y hazte esta pregunta:


¿Por qué no volvemos?


domingo, 20 de diciembre de 2015

Mi novio me ha dejado

Sí, vale. Vais a decir que por qué os cuento mis minucias en un blog. Que por qué me desnudo tan gratuitamente, que por qué no lavo los platos sucios en mi casa, por qué no dejo mi vulnerabilidad a buen recaudo. Pero necesito desahogarme, porque el problema es que aún no sé por qué me ha dejado mi chico, y eso me está carcomiendo las entrañas.
Me ha dicho algo, ¿cómo era? Ah sí, que necesita tiempo.
Tiempo.
Tiempo.
Tiempo.
Vale, pues no lo pillo, la verdad.
Hoy he quedado con un amigo y le he preguntado que qué significa cuando un tío de pide tiempo, oh, especifico: me ha pedido tiempo para, ojo al dato: pensar.
Ahí lo llevas.
Pues bien, agárrate los machos que vienen curvas.
Mi amigo me ha dicho que cuando un chico te pide tiempo es por dos cosas:
1. "Hay otra piba y está viendo a ver por quién se decanta
2.  Ha visto que se enganchaba mucho y ha decidido distanciarse.

Después de la charla, he bloqueado a mi ex, para evitar males mayores, como escribirle o que me escriba, para evitar increparle y preguntarle como una mina celosa si es que realmente hay "otra", para mantener cohibida a mi viscerales pulsiones.
Luego he visto que había cambiado su estado a: "Me siento jodido".
Una punzada de amor propio me ha invadido, tal vez, no todo esté perdido, he pensado.
No sé si desbloquearle aún, o esperar un poco.
Lo que sé es que tengo ganas de una reconciliación gloriosa, por todo lo alto.
Ya os diré si volvemos...

Ojalá...

sábado, 19 de diciembre de 2015

Me aburrís demasiado

Hemos creado un mundo en el que te ven riéndote y te llaman irracional, inmaduro e irresponsable. Un mundo donde nos tomamos demasiado en serio a nosotros mismos, donde hacer una locura está pasado de moda, y "hacer el cuerdo", tal vez sea el mejor atajo hacia el fracaso.
Hay gente mala, así os lo digo, que te ven riendo y te miran por encima del hombro, gente que habla gangosa y con voz hombruna de macho alfa, pero oye, que se creen mucho mejores, llevando sus maletines y controles pertinentes de la vida, todo bien atadito, no vaya a ser... Siendo tan cerebrales que me aburren, que me exasperan.
Os confesaré algo: soy de las personas que prefiere parecer ridícula en un momento determinado, a parecer sosa. Es que hay gente lánguida, pálida, y tan lineal que me despeina la ilusión, gente que te mira altanera, como diciendo: "ay está la loca, qué sabrá de la vida", gente que no hace el amor con nadie, porque es incapaz de hacer el amor consigo misma, de mirarse al espejo y susurrar un: "me gustas".
Gente que se esconde detrás de unos anteojos porque dan apariencia de más seriedad, y yo con 10 dioptrías en cada ojo, me niego a llevarlas si no es estrictamente necesario. Me parecen un muro, una careta y un parapeto, llevar gafas, me parece prescindible, porque ni veo, ni me ven, no puedo ver el alma a través de unos cristales, me rebota la mirada. Gente que cree que con una coleta o un moño son más profesionales, que necesitan una camiseta que ponga que son tal o cual, un diploma que diga que son "Cum laude"en alguna disciplina, que son buenos, algo que atestigüe su valía, su currículo grapado en la frente si hace falta.
Gente que necesita subir a las redes sociales las fotos con su pareja, y no por compartir, que todos lo hacemos en algún momento, sino que muchas veces es una mera promoción propagandística de sus vidas. Qué leches, hay que amortizar la imagen feliz. No se miran en las fotos, no se besan y casi no se tocan, un iceberg rezuma más amor, pero oye, no te cortes, que aquí hay que publicitarlo todo, aunque vea más los elementos colaterales del ambiente que a ti, porque claro, hay que mostrarlo todo, aunque tú no salgas, aunque no se te vea, qué más da, porque hay gente que exuda belleza, pero no sabéis lo bien que lo disimula, y oye, las fotos, en primer plano, como que distorsionan la imagen que tanto salvaguardan de sí mismos, y eso sí que no.
No seré yo quien os anime a quitaros los anteojos y soltaros la melena un rato, a ir sin peinar a algún sitio, a poneros un gorrito de Navidad, o a reíros de vosotros mismos y vuestras vicisitudes diarias.

Por favor, sed más humanos, sed más atractivos, sed alguien, que realmente uno quiera volver a ver, querer conocer.
Atreveos a quitaros la máscara, si tenéis narices. Os aseguro que uno respira mejor la vida y el sepia se vuelve tecnicolor.

martes, 15 de diciembre de 2015

Sé amable con toda persona, nunca sabes...

- Nunca sabéis, chicos...- nos decía mi tío Juan mientras almorzábamos o tomábamos el desayuno.
- ¿Cómo así tío?- preguntaba yo, curiosa, cómo no... casi contagiada de giros propios peruanos que adopto cuando viajo allá, perdón, allí.
- Sobrina, yo siempre les digo a mis hijos, ahora te lo digo a ti, que hay que tratar bien a todo el mundo, no solo a quien sepas que has de caerle bien. Haced el bien al prójimo, no importa quién sea, les repito, que uno nunca sabe...
Mientras desayunaba el tamal que me había traído mi tía del mercado, o el ceviche, miraba a mi tío extrañada y ávida de saber por qué nos aconsejaba eso.
- Cuéntale a la prima, papá.
Yo sonreí y dejé de comer, dispuesta a escuchar.
Lo que a continuación nos contó me dejó pensando casi puedo decir que hasta la fecha, como bien señalaba mi tío, uno nunca sabe quién es realmente con quien uno se encuentra en la vida, aunque sea un encuentro casual y rápido, incluso.
¿Queréis escuchar la historia?
Estoy segura de que sí...
Mi tío es médico en un municipio costero del Perú, donde vive casi toda mi familia paterna.
Un día, encontrándose de guardia, entró un paciente herido de bala, en estado muy crítico. Al conocerse que el muchacho había sido disparado mientras intentaba perpetrar un robo, ninguno de los médicos quiso intervenirle, nadie quería salvar a un ratero, a un ladrón, a una persona de dudosa catadura humana, digamos.
Mi tío sí se ofreció: "no puedo juzgarle hoy, en este momento para mí es solo un ser humano que necesita mi ayuda para sobrevivir, y no se la negaré." Los colegas de mi tío, no le entendieron, pero sé que a él tampoco le hacía falta aprobación alguna para hacer lo que él creía correcto. Le asistió, y le ayudó. Qué templanza, la virgen.
Un día mi tío fue de visita a la capital, Lima es algo más peligrosa para pasear, ocurren más robos, digamos. Pues a mi tío al bajar del autobús donde viajaba, le tiraron entre dos al suelo y se dispusieron a quitarle el maletín, mientras forcejeaban con él. Mi tío vio que alguien corría hacia los ladrones y se encaraba con ellos, recibiendo los golpes de rabia y furia. Mi tío no sabía qué pasaba, pero acertó a escuchar algo: "Corra, doctor, corra". Se levantó como pudo, algo confuso, tomando su maletín y se percató de la identidad de su protector: era el ratero al que salvó un día, a 600 km de allí, cuando era él quien estaba en peligro.
Viva mi Perú, y su gente, viva mi familia, y vivan los ejemplos de los que bebo, cuanto más viajo y más los conozco.

sábado, 5 de diciembre de 2015

La historia de Golfi Alejandro

Íbamos de viaje a Almería.
Era Semana Santa y arreciaba un calor de mil demonios por latitudes murcianas.
Un horror.
Teníamos el depósito lleno pero moríamos de calor, aún con elaire puesto teníamos la sensación del efecto invernadero capaz de aniquilarte la paz interior, la calma y el adn como te descuidaras.
Reparé en un "animalillo" pequeño y enclenque que se subía al vuelo de mi falda con sus dos patitas delanteras, estaba calvito en muchas zonas de su pelaje y con signos de desnutrición.
-¿Y este perro? ¿Es suyo? - pregunté a la dependienta de la gasolinera.
- Nah, a este le abandonaron el miércoles, le he puesto agua al animalico.
- Agua...- musité, algo contrariada...
Miré alrededor y divisé algo, camiones enormes maniobrando sin cuidado y a sus anchas en aquellas desértica gasolinera de polígono del extrarradio y casi podíamos decir, del extra mundo. Miré al perrito, estaba débil y algo desorientado.
"Se va a morir aquí, vas a durar dos días aquí, chaval..." le sentencié esperando que mi intuición fallara, aunque por suerte o por desgracia, erro muy pocas veces en mis premoniciones.

Ojalá aparezca alguien, ojalá venga alguien bueno y te salve de morir entre las ruedas de alguien que no te vea y no le dé tiempo a esquivarte...
Una vez, siendo pequeña, ya enganchada a los géneros periodísticos, oí una entrevista de la actriz Victoria Abril en la que dijo algo que me trastornó y transformó de gran manera, dijo algo como que nos creíamos que ser solidiarios era dar dinero a las asociaciones de caridad, y que ella no decía que eso no fuese loable, pero que la verdadera solidaridad era la que ejercíamos con el prójimo, el de al lado, el que cohabita y respira pulmón a pulmón con nosotros, y que por ejemplo, llevarle las bolsas a tu vecina mayor, era, en sí, un gesto de empatía y generosidad.
Y entonces, me di cuenta de que pedía que alguien fuese capaz de salvar a ese pequeño can de las fauces del cruel destino que le auguraba, pero que si nadie llegaba, siempre me preguntaría si yo era la persona que otros habían deseado que llegara para él, y no me había dado cuenta. Todos relegando nuestra responsabilidad a otros. Pero como dice mi padre: "con rezar en la vida no basta hija, hay que actuar para cambiar los acontecimientos."
Y cuando ya sentada en el coche, en el asiento del copiloto se volvió a encaramar sobre mis rodillas y me miró, me di cuenta de que yo no era su oportunidad, y de que a lo mejor, él, ese ser, era la mía.
Nunca olvidaré la generosidad que tuvo la persona que conducía en ese momento, que sin importarle su coche o su casa, donde nos dirigíamos me susurro:
- Anda, súbelo.
 
Continuará...

No te enamores de un poeta

No te enamores de un poeta,
De un artista,
un trovador,
O un profesor.
Dicen que saben 
Atraer con sus letras,
Las voluntades de todo corazón.
Dicen que una vez me casé sin decir sí,
Y tantas veces me casaron con un no,
Me desposas con un abrazo sin aliento,
y un hasta luego,
disfrazado de rondó.

lunes, 30 de noviembre de 2015

Me caso

Por fin, quiero compartir esta noticia con todo el mundo. Que me caso, con el amor de mi vida. He tenido esta noticia a buen recaudo, porque nos jugábamos mucho.
Queríamos probarnos, vivir juntos por un tiempo, saber qué era eso de amanecer cogidos de la mano, o de hacer una colada conjunta, cocinar para él comida mala y que él tuviese que ponerse el delantal acto seguido. "Ay, mi periodista..." sonreía mientras se disponía a calentar el aceite en la sartén.
Perdonad por no haberos contado nada, pero nos dimos una oportunidad después de algún tiempo, y había tanto pendiendo de un hilo, estábamos tan a flor de piel, que ni nos creíamos el avance de los acontecimientos.
Os puedo decir, que me caso con quien fue mi primer amor, y sé que será de la misma forma el último.
Al fin cerramos el círculo, pero nuestro futuro se queda dentro.
Tal vez siempre estuvimos casados, unidos, y destinados, pero, necesitábamos cotejarlo, corroborarlo, probar otros brazos, que paradójicamente siempre nos empujaban de nuevo a estar aún más cerca.
Muchos os enteráis de todo por estas líneas y solo os pido que no nos guardéis rencor, era necesario, el secreto, mejor guardado, y a la vez a voces, ya que todos me susurrabais eso de: "vosotros tenéis que acabar juntos..." al final así ha sido, casi de casualidad, la casualidad que une a dos corazones que laten casi al unísono, en polifonía... Una canción que no estaba completa sin sus dos líneas musicales.
Así que, desde aquí, os quiero emplazar a todos los que os alegráis, a encender una vela, en nombre del amor, del caprichoso hado, que lió todo, y lo volvió a desenmarañar.
Me caso, y solo quiero saber que estaréis con nosotros ese día, y los que faltan por llegar.
Me caso, y eso significa, hogar, nuestro propio hogar.
Qué vivan aquellos que aún siguen creyendo en el amor y en sus regalos.

sábado, 28 de noviembre de 2015

Déjame ser tu cielo

Me he vuelto loca.
Me da todo igual.
Hoy estoy desnudándome de complejos.
Tus besos son versos en mi cuerpo.
Tus caricias, casi poesía.
Esta felicidad es casi obscena, casi hiriente.
Casi execrable.
Me aterra esta dicha.
Me aterra que se enteren que somos,
que somos tan "nosotros".
Que me haces construir paredes,
y derruir muros.
Que me besas hasta en las cicatrices más intrincadas,
cuanto más te aparto de ellas con pudor,
más te acercas,
"son tu fuego",
susurras.
Juegas con mis escalofríos,
con mis temblores.
"¿En qué crees?"
"En las alas."
"Úsalas",
me instas,
"y déjame ser tu cielo...
"

jueves, 26 de noviembre de 2015

Hipocesía

Veo gente hipócrita a mi alrededor y me pregunto:
"¿Quiero ser como ellos yo?"
Me han vendido la cabeza en bandeja de plata tantas veces,
Que he aprendido a guiarme por el corazón.
Podía haber ganado a veces, siendo falsa.
Pero por otra parte,
Hubiese perdido yo.
Tú ganas.
Tu rencor.
Tu revanchismo.
Tu "pobre de mí",
Tu infantilismo.
Y créete mejor,
Cree que vences cada vez que calumnias sobre mi nombre,
Esputos peores,
Se lleva la lluvia.
Y cuando hablan conmigo,
Y comparan,
Se dan cuenta de por qué me denigrabas.

sábado, 14 de noviembre de 2015

¿Cuánto vale una vida?

Estoy a favor de la unión, del amor, del diálogo, de la comprensión, de lo humano que queda en nosotros. Tengo fe, en que el sí pueda al no, que "el ojo por ojo y diente por diente" no merezca nunca la pena, de que el odio no sea adalid para llevarnos la vida de nadie por delante.
La de nadie. Que incluso aquel con quien no fraternizas y no estás de acuerdo tiene derecho a vivir.
Que las personas cuando se las reduce a cifras mortales, dejan un rastro insondable de vacío, de eco, de silencio, de oscuridad.
Y me duele París, como me dolió Madrid el día que nos detonaron la dinamita en el pecho de Atocha, el día que lloramos todos; que me duele Siria, que me duele Egipto, Líbano, que me dolió Túnez, que me duele Afganistán, Irak; que me duele África, buscando amparo en una Europa cada vez más desangelada y opaca; que me duele el dolor gratuito, que podría ser subsanado.
Las guerras parece que siguen mereciendo la pena a los de arriba, mientras siempre caemos los mismos en sus batallas, los de a pie, los que esperamos que llegue el sábado para ir a visitar a la abuela, ver a nuestro novio, comer con los padres, la rutina feliz del vivir, y que porque sí te lo arranquen, porque combaten con el video-juego de nuestras vidas, donde después del GAME OVER,  nadie puede regresar a sus casas.

Algo se me escapa de las manos, veo los restos mortales que dejan los atentados en Palestina, veo la sangre mezclada con las lágrimas, y las miradas de miedo inquiriendo respuestas.
¿Y sabéis qué? Cada vez hay más piezas en blanco en este puzle, un rompecabezas donde o empezamos a intentar encajar todos, o cada vez será más incompleto, más inhumano y más infranqueable e intransitable. El algún momento los seres humanos hacemos "click", hay un momento, el más peligroso en la vida de alguien donde pasa algo, que hace que todo te dé igual. Puede que sea tu vida o la de los demás, total, que más da...
Frivolizan con vidas ajenas y solo podemos pedir no estar en la próxima lista negra, no estar en el número que el azar disponga para la próxima tirada. Mientras tanto, los que pilotan el mando, el joy stick de la partida, terroristas o algunos mandatarios, salen indemnes de cualquier confrontación.
A veces, uno se siente un peón en un tablero de ajedrez y mientras se le hunden las cuencas de los ojos en la mirada viendo las crónicas gráficas y descarnadas del noticiario, se pregunta:
¿Cuánto vale una vida?


D.E.P

sábado, 31 de octubre de 2015

Cuando tú no me ayudaste

Una vez, tuve una amiga, como diría Forest, "una muy mejor amiga", con la que compartía todo, momentos, secretos, confesiones de nuestras pasionales relaciones con el sexo opuesto, viajábamos y nos bebíamos el mundo a "bocanás".
Nuestros respectivos novios de entonces nos tomaban y dejaban a su antojo, nosotras también, y entre idas y venidas, nosotras encontrábamos en otros brazos el desconsuelo de quien busca calor de quien no le interesa. Total, empezábamos a jugar a vivir, a reírnos del mundo.

Ella empezó a no sentirse tan cómplice mía, yo, según ella, me reía demasiado, parecía, que pasaba de puntillas de la vida, que no me enteraba de los problemas del mundo. Yo era "tan feliz", musitaba ella, mientras yo veía que una nueve tormentosa se estancaba encima de su cabeza. Ya nada la divertía, vomitaba vida por las esquinas, porque se sentía gorda, yo siempre pensé que era una gordura psicológica, de cosas que no digería de su propia vida, se le habían atragantado los fantasmas, y buscaba purgarse físicamente, verse más delgada cada vez, verse guapa por fuera, para huir de la fealdad interna que sentía consigo misma.
Empezó a escurrirse de mi mano, empecé a perderla y cada vez tenía menos ganas de reírme con ella, porque yo también tenía mi pasado dándome arcadas de vez en cuando, y no quería darle espacio, ni en mi cuerpo ni en mi vida, cada vez que sonreía a ella le sentaba mal, qué sabrás de la vida, me escupían sus ojos cada vez con más recelo.
De repente a mi padre le detectaron el cáncer, casi en el mismo día la llamé, estaba tan asustada, que no sabía a quién acudir, quién podía darme una palabra de aliento. Cogió el teléfono, sonaba tan fría, tan distante, que cuando le conté el desenlace me dijo con gélida voz: -bueno, tranquila, ya verás como tu padre sale de esta, y ahora te tengo que dejar "tía", que hoy es el cumpleaños de Pedrito- (el novio que la dejaba cada dos por tres) y vamos a soplar las velas, y sabéis qué, por primera vez, la volví a escuchar reírse, una sonora carcajada. -Tía, hablamos otro día, un besito.-
-Un besito- arrastré yo. Me quedé mirando el teléfono un rato al comprobar que efectivamente había colgado.
Hacía años que no la veía, y el otro día, la vi en mi calle (qué pintará ella aquí, me dije con resignación.)
Buscó saludarme, y ladeé la cabeza, no como signo de desprecio, os lo aseguro, no por hacerla un feo, ni ser desagradable, simplemente, ya no, ya no, Ella se quedó parada mientras yo seguía caminando. 
- Siento no haberte ayudado- pronunció- tuve miedo cuando me lo contaste.
- Te creo, yo también tuve aquel miedo.
Y antes de irme sonreí y dije: salió todo bien, por cierto,
Seguí caminando, liviana, como si Debussy tocase en el piano de mi alma, como si mi corazón solo pudiese albergar melodías alegres y sobre todo, sin rencor.

domingo, 18 de octubre de 2015

Toma el timón de tu barco

Voy a hacer lo que me dé la gana.
Y da igual si el mundo lo entiende.
O no.
La mayoría de gente grande que conozco va a su libre albedrío.
Han hecho lo que han querido cuando han gustado.
Sin dañar a nadie.
Siguiendo algo fundamental, su propio criterio.
Doy a las gracias a mis padres,
quienes me han dejado equivocarme.
Romperme la cara contra un muro y volver a empezar.
Han cuidado de mí, sin sitiarme,
sin dirigirme,
sin dictar los pasos que debía dar.
-Cariño, vuelve a empezar.
- Tú puedes
- Vamos, "rubia"
Mis padres nunca me decían nada como "te lo advertimos".
Siempre había un: "bueno, te has equivocado, no nos regodeemos en ello, ahora veamos cómo lo arreglamos".
Así que creo que hay que equivocarse, y no hacer lo que papi y mami quieren, lo que van a ver mejor los demás, la familia, el sursum corda... 
Me han dado grandes lecciones de vida, al igual que también se han equivocado y me han enseñado algo, igual que fui perdonada, yo también todo les he perdonado.
Sin rencores, sin trapos sucios de antaño.
Y no exagero. Que todos nos tenemos que perdonar.
¿Cuántas víctimas de sus padres hay? Con "complejos de Edipo y Electra", siempre a las faldas de sus progenitores, que no les dejan ni que se pongan ellos solos las tiritas, que les tiran las bicicletas a la basura para evitar magulladuras posteriores.
Mis padres jamás han elegido a mis novios, ni a mis amigos, nunca me han obligado a estudiar nada que no quisiera ni me han conminado a trabajar en la empresa familiar, por narices, por cojones.
Me han dejado volar, levar anclas y viajar sola, y aunque tuviesen miedos, nunca me los transmitían.
Habéis hecho un gran trabajo, porque no soy una niñata caprichosa, al menos, no en toda mi extensión, porque no me habéis dejado que me escondiera en mis traumas y miedos.
Y sobre todo me habéis disuadido del orgullo y del odio y me habéis invitado a encarar la vida desde el amor y la dignidad.
Como dijo Randy Pausch: "Si quieres ser feliz, asegúrate de tener unos buenos padres."
Y yo quería hacerlo extensible a nuestros mayores, que también tienen "culpa" de nuestra felicidad, gracias a los abuelos, que con sus aciertos y errores han sido el germen de todo esto.


jueves, 15 de octubre de 2015

Cuéntame tu vida

Ni voy a ir de erudita,
ni de chula.
Pero solo diré que me gusta esa gente que se moja.
¿Sabes a lo que me refiero?
Pues a que hay que ir de frente de vez en cuando.
No podemos exigir que alguien sepa que nos pasa si no hablamos,
si no hay interacción.
¿Me explico?
- A ver que no me cuentes tu vida, que no me interesa-Seguramente hayas escuchado alguna vez a alguien decir esto.
Qué error.
Estamos aquí para contarnos la vida los otros.
Por favor, cuéntame tu vida. 
En serio.
Oye, no pases de todo tanto,
que te hablo a ti.
Te encierras en tu círculo de dolor,
y no dejas títere con cabeza.
¿Y sabes qué?
Que desgraciadamente sé bastante de eso.
De soportar peso sobre los hombros,
del síndrome de Diógenes sentimental.
Y que no.
Que ya no me callo más.
Que hablo de mis miserias con el primero que quiera escucharlas.
Que regalo mis traumas a quien quiera oírlos.
Que ya me da igual ser débil.
Que me da lo mismo no ser tan indolente como puedas parecer tú.
Que lloro y río desde las entrañas.
Que para bien o para mal.
Me desnudo.
Me la juego.
Que me las dan de lado
y sigo poniendo la mejilla por si cae algún beso.
Y que oye,
un día te cae una teja y ahí te deja.
No te encorsetes tanto y haz lo que te digo,
tómate un café conmigo,
y anda,
cuéntame tu vida.


lunes, 12 de octubre de 2015

Maldito Orgullo

Que si yo,
que si tú,
que si el Íbex35,
que si el tipo de interés fijo o variable.
Que si la culpa es tuya o es mía.
Y que si es mía se la hecho a quien me da la gana.
Que si soy una egoísta..
anda que tú,
el que va a su bola...
Buah...
Me voy a complicar la vida yo.
A estas alturas.
¿Pedirte perdón?
Ni loca.
¿Aceptártelo?
Ni mucho menos.
Ni que yo fuera de esas personas que olvidan.
¡JA!
Vas listo.
Porque sabes qué.
Que dentro de mi orgullo,
de esta fortaleza,
 nada puede herirme,
ni siquiera tu recuerdo.
Así no tengo que hacer una posible autocrítica.
Es más fácil decirte que fuiste tú quien lo hizo mal.
Y negarme a volver a hablar contigo.
No me vaya a dar cuenta de que fuimos ambos quienes nos equivocamos.
Estoy cansada.
Qué difícil me pones la vida.
Qué complicadas son las noches,
esos momentos,
donde el orgullo no tiene escapatoria.
Donde te llamo y me llamas.
Donde te encuentro en mis sueños.
Donde no hay luces ni sombras.
Solo sentimientos.
fluyendo como un río.
Despierto.
Vuelvo a mi resentimiento.
A echarte la responsabilidad de todo encima.
A sepultarte bajo el odio.
A recordar mis lágrimas.
y sigo echando arena en tu recuerdo.
El dolor es la lápida de nuestro amor.
Y el orgullo hace que te entierre vivo.
Creo que yo estoy fuera,
Pero yazco contigo en la sepultura.
Ardemos en una hoguera de hielo.
Y en el nombre de mi dignidad me doblego al odio.
Escupo más tierra sobre nosotros.
Y rezo mientras lloro:
"Más líbrame de orgullo. Amén."
Repito una y otra vez.
Mientras el recuerdo llamea lenguas de olvido.
Ese olvido que no se puede olvidar.


lunes, 5 de octubre de 2015

No lo tuvimos todo, ni falta que hacía

Aún recuerdo tus ojos verdes,
Casi vírgenes a la luz de la vida.
Mi amor, los habías protegido tanto,
Que al mirarme te lloraban las comisuras de los párpados.
Mi amor,
No eras perfecto,
Ni yo tampoco.
Me quisiste con locura.
Esas locuras que dan miedo.
Que asustan.
Que dan ganas de correr.
Aún duermo con el pijama que me llevé prestado de tu armario.
No sé si huele a ti.
Si es demasiado fetiche, 
O si es normal este tipo de deslices.
Muchos dicen que no eras el hombre de mi vida,
Pero fuiste el hombre de mis días por un tiempo,
Compartiendo,
Amando,
Queriendo.
Tuve que irme mi amor.
Igual aún me odias.
Pero igual te digo:
No fue por vos,
Mi amor.
Del todo no fue por vos.
Me quedo con algo,
Tú y yo bañados de lluvia un día en un pueblo de Madrid.
Creando recuerdos.
Llegar a casa y cambiarnos.
El primer día que me prestaste tu pijama y tus alpargatas.
El día que lo cambió todo.
Y aquí ando,
Mi amor,
Tumbada en la almohada, pienso en esos días,
Ni lo tuvimos todo,
Ni fuimos perfectos,
Ni falta que hacía.


lunes, 21 de septiembre de 2015

"El Penta"

En una noche de esas de Madrid. Risas, música "ochentera", y tú y yo conociéndonos en este bar. A ritmo de Antonio Vega y Urquijo. 
Aún recuerdo cómo vestía aquella noche y como ibas tú ataviado.
Aún recuerdo cada detalle.
La Jessica de la carrera de Periodismo a medio hacer, con los apuntes por toda la habitación, con los pañuelos de danza. Con el pelo rojizo sangrando entusiasmo.
Recuerdo que esa noche, antes de que aparecieses, encontré una alianza de plata en el suelo, y me llamó la atención que tuviese grabadas dos lagartijas unidas en su extremo.
"¿Significará algo?"- Pensé.
Nunca te lo he dicho, pero aún la guardo en mi baúl de madera.
Porque hay cosas que uno no olvida, sobre todo, las candelas encendidas en plena noche. 
Y tú, fuiste y serás, un gran fogonazo, un faro, donde me has esperado siempre, me has guarecido y protegido. Sobre todo, de ti mismo.
Este fin de semana, volveré a viajar al Penta, y te buscaré, te buscaré en las letras del Madrid de la "Movida". Del cuero y los tupés.
Del amor de madrugada, dando de beber al sediento de piel y calor.
Respirando amaneceres con un desconocido.
Yendo a verte al trabajo, e ir luego a comer "tartar" de carne y "mojitos" sin alcohol. 
Siempre intentando que yo me sintiera única.
Y después de tantos años. Te puedo decir que no erraste en absoluto. 
Gracias.

Elige sentir

Quédate no con quien te hable de amor, sino con quien te haga sentir amor. De todas las formas posibles que se pueda demostrar y experimentar. Quédate con los hechos. Desecha las palabras, y atrévete a sentir, a ver qué pasa.
A la ruleta rusa, o a la rutina.
A la incertidumbre o a lo ya estipulado.
A lo espontáneo o el amor de costumbre.
Al marido, o al amante.
A un siempre o a un instante.
A un por si acaso lo vivo sin medida, sin miedo, sin límites, sin etiquetas.
Sin tener la historia resuelta.
Sin que tengas que conocer tú a mis padres y yo a mi suegra.
Teniendo hijos de la ilusión,
De cuando te preguntas si saldrán con el verde de tus ojos o de los míos.
Y me río,
Y tiro porque me toca,
Porque me place,
Sin disfraces, ni trajes.
Piel a piel.
Beso a verso.
Construyendo poemas,
En los pentagramas de tu espalda,
De tu cuello,
De tus hombros,
De tu mirada.
Siendo casi tuya,
Casi eterna,
Casi enamorada.
Casi.
Casi.
Casi.
Casi...

martes, 15 de septiembre de 2015

Hasta aquí

Todo cambió el día que dije:
"Hasta aquí, tú no me vuelves a humillar más.
Ni a gritar.
Ni a insultar.
Ni a empujar."
Todo cambió cuando me di cuenta de que no ibas a cambiar, pero a mí sí me estabas cambiando.
Cada vez decía menos lo que pensaba, cada vez estaba más apocada, más encerrada en mí misma cada vez más rota, más desengañada, más destruida, desnutrida emocionalmente, más olvidada de mí.
Apuntalando la realidad de una relación que se caía a cachos, un aire que no entraba aunque las ventanas estuviesen abiertas. Un ahogo constante, un: "¿se enfadará hoy? ¿Me gritará? ¿Tendré que salir corriendo presa del pánico?" Nadie lo sabía. Pero cada vez era peor. En los encuentros se encaramaba una sombra que teñía su mirada, si le había llamado, o no. O que por qué "pasaba" de él, que si pensaba que él era estúpido. Yo solo podía musitar disculpas, perdones, excusas, "tranquilo, por favor" suplicaba.
Era un toro y yo estaba en la plaza. No sabía qué hacer, si salir corriendo, o quedarme quieta, hacerme la muerta, o gritar para que alguien me oyese y viniera a salvarme.
No vino nadie.
Miré mi tatuaje, y leí lo que decía:
"Tú sabes que el amor es otra cosa, esto no te hará feliz".
Me miré al espejo y me vi tan triste, tan vencida, tan ojerosa, tan envejecida, tan sin mí, que me asusté. Me asusté, porque me busqué y no me vi. Porque no sabía encontrar mi mirada en mis ojos, que estaban estáticos como el agua estancada.
Mi mirada estaba deshidratada y sin aire, y ocurrió algo: 
Lloré.
Lloré durante una hora.
Y mi espíritu volvió a mí para acompañarme.
Se volvió a instaurar.
Y me demolí.
Demolí las ruinas.
Y dije, ya no más.
El amor, empieza en uno mismo.
Y quien no me cuide, sobre todo el alma, se irá de mi vida, o le echaré a patadas.
Ese fue el mayor manifiesto de amor que he firmado nunca conmigo misma.

sábado, 12 de septiembre de 2015

Te has vuelto a equivocar

Te has equivocado.
Y no importa.
A veces se gana, y a veces se aprende.
Eso dicen. No voy a maquillar la situación. No voy a almibararla, no voy a suavizarla. Porque oye, la has cagado, has errado, y ahora estás hecho trizas. Para que nos vamos a engañar. Que si creías, que si pensaste, que si parecía que esta vez sí, que jolín podía triunfar el tino del destino y por fin que la ruleta cayera en tu número. Hemos estado cerca. Pero no. Y no me vengas con que no lo veías venir, que los miopes vemos mejor con el alma, y hasta mi alma a oscuras lo veía a la legua.
Pero bueno, después de caminar tanto por el desierto, los espejismos son tan atractivos, como los oasis cuando el corazón está sediento.
Y no, no te voy a decir que no pasa nada, porque uno se queda tocado, hundido y con el letrero de "se alquila", vacío y apático, que más da, piensas. Ya para qué seguir esforzándonos. Qué pereza.
Te has vuelto a equivocar, y no te voy a decir que "no te ralles", que sigas intentándolo, que eres muy joven, que vendrán más oportunidades.
Eso ya lo sabes, y en estos momentos no calma. Te diré algo: equivocarse es bueno, y darse cuenta aún mejor.
¿Cuánta gente anda metida en dinámicas laborales, sentimentales y coyunturales sin percatarse, o sin querer hacerlo, de que están equivocándose día tras día?
Por unos momentos, días, meses o años, pensaste que eso podía ser, que eso era bueno, que eso era el manjar de la vida, sushi y soja. Por unos segundos, parecía que todo encajaba y el cartel de la vida lucía sus neones por encima de tu cabeza.
Por unos instantes creíste, te ilusionaste y viste todo tan real, que igual ha merecido la pena, volver a resbalarte. Hay gente que resbala, y jamás es por perseguir un espejismo, un anhelo, un sueño.
Nunca se caen del caballo, porque no se atreven a cabalgar a la vida.

jueves, 3 de septiembre de 2015

La gente a la que admiro

Dicen que para amar a alguien antes tienes que admirarlo. 
Admiro a pocas personas. 
Tal vez sea por que no sea algo que se elige sino algo que ocurre. De repente te ves asombrándote (para bien) cuando ya no acostumbrabas a ello.
El rasgo que más admiro en una persona es la sonrisa. Creo que todo el mundo a priori se enamora de eso, la sonrisa de una persona. Es un símbolo de superación, de positividad, es tener tatuado un “sí” en el rostro, y eso, siempre atrae. Es como ver un faro en medio del mar por la noche.
Admirar no está de moda. O por lo menos, tenemos algo atrofiado el sexto sentido para ello. Admiramos a futbolistas que no han hecho nada por nadie y discutimos a menudo con gente que desempeña una labor más loable: aguantarnos. A menudo pensamos que eso es algo que tienen que hacer las personas más cercanas: soportarnos, porque pensamos que es un signo de amor hacia nosotros.  
Una de las lacras más extendidas es que nos cuesta no irnos a los extremos, o blanco o negro, o idolatramos u odiamos, o lo que es peor, obviamos. Ignoramos la valía de alguien, sus logros, su dedicación a su trabajo, su atención hacia nosotros.
La gente a la que admiro es gente que se levanta y cuando pone el pie sobre el suelo hace temblar a la Tierra, la gente a la que admiro es gente que vive descalza, que se pincha al andar, pero aún sigue cabalgando a los lomos del día a día.
La gente a la que admiro es gente mundana, anónima y en la sombra. Pero de las sombras que habitan, son las más iluminadas que puedes encontrarte, son pequeños halos en la oscuridad, esos pequeños oasis intransitables, desconocidos, imprescindibles.

Porque cuando se apagan los focos, cuando se cierran los micros, cuando se cierran los libros, cuando te bajas del escenario, cuando dejas de firmar una columna… lo importante simplemente es querer y que te quieran, eso es lo realmente admirable.



In memoriam H. L. M
 1- septiembre de 2015

martes, 1 de septiembre de 2015

No más H'oponopono

Me da igual. No pienso volver a pedir perdón. Lo he normalizado tanto que ya no tiene caso.
Perdón por molestar.
Por estornudar. Por aclararme la voz. Por pedir. Por dar. Por preguntar. Por nacer. Por seguir viviendo. Por ser feliz sin ti. Por reírme aunque a veces no haya motivos. Por llorar. Por escribir. Por contestar. Por encabronarme. Por defenderme. Por respirar. Por ahogarme.
De ahora en adelante voy a pedir disculpas en el caso de que hiera a alguien, y lo haré una vez. Nada de ir mendigando indultos, nada de ir demandando la extremaunción.  
Fuera súplicas. Fuera "por favores". Tanto insistir. Tanta educación. Tanta conmiseración. Tanta empatía.
Tanto método de H'oponopono. Que si "lo siento". Que si "perdóname". Que si "gracias". Que sí, que no, que caiga un chaparrón. Ah, y sin perdón.

martes, 25 de agosto de 2015

Alguien que me salve

"Todos necesitamos a alguien que nos salve"- pensaba yo.
Cuando uno está perdido, tan desamparado.  Pendiendo de un hilo, uno desea que alguien se dé cuenta, que se lance en su busca, que lo cargue en sus brazos, que lo porte hacia un lugar seguro. Que le abrace, hasta que el dolor, y el entumecimiento emocional calme.

Qué peligroso es eso. No te lo recomiendo. Hay mucho voluntario y voluntaria ansiosos de salvarte, de guarecerte, de servirte de ayuda, cuando lo único que buscan es una cosa, nociva y peligrosa, que dependas de ellos, crear un hilo indeleble. Sí, amigos, una deuda sentimental, y si me apuras de por vida.

Quise que me salvaran durante mucho tiempo, y me salvaron. Pero hubo alguien que no me rescató de inmediato. Esa persona se podía haber lanzado a por mí, haberme asido del brazo y de un tirón haberme dejado sana y salva en tierra. Pero no procedió de ese modo.
-!Mueve los brazos¡- gritó mientras yo tragaba cada vez más y más agua.
- No puedo, ¿no ves que no puedo ya apenas flotar?
- ¡¡Si movieses los brazos flotarías!!

No fue quién me salvó, esa persona fue la que me enseñó a que yo fuese quien me auxiliara.

Nunca he podido querer tanto a nadie. Dormimos compartiendo el lecho de aquella playa. Pero al abrir los ojos me hallaba yo sola.

Escrito en la arena despertaba un mensaje:

"Te quiero y apareceré siempre que te sumerjas en las entrañas del abismo, que te ahogues; pero no te salvaré, no quiero ser quien te socorra, quiero ser quien te anime para que seas tú quien lo haga".

Ve entrenando, y cuando comprendas el mensaje, no me volveré a marchar a hurtadillas antes de que amanezca. Quiero que comprendas por qué lo hago, aunque ahora no comprendas nada.

Prefiero que me odies y aprendas, a que me ames y dependas. A que te acomodes, a que no sepas salir sola de los laberintos de la vida."

Firmó con una brújula, y al cogerla vi una inscripción que decía:

"Sálvate tú".
Aún la llevo tatuada en la muñeca. Por si acaso me volviera a perder.

domingo, 23 de agosto de 2015

No sé de qué estoy hecha

Mi sangre,
mi piel,
mi Adn,
mis células,
mi bagaje genético,
mi equipaje genérico.
Lo que traigo en la maleta,
lo que dejé,
lo que llevo.
Los abrazos que me han dado,
los que he robado.
El color de mis ojos,
el matiz de mi pelo,
¿Qué soy?
¿de qué estoy hecha?
No soy mi carne,
soy mi piel.
No soy de nadie,
soy de mí.
No tengo tus ojos,
tengo mi mirada,
no tengo tus labios.
Tengo mi sonrisa.
No estoy hecha de tu aire,
sino de mi respiración.
Y de mucha suerte, no creas que no.
Estoy hecha de amor,
pero no sé si del tuyo o del mío,
la vida me escupió en la cara,
y en un beso la grité:
"Aún vapuleada me quiero".
Los espejos,
me devuelven el reflejo de quién soy.
Y gracias a Dios,
soy la cara de la moneda.
La cruz,
te las quedaste tú.
A cuestas...
Un nazareno sin dirección,
que desconoce su penitencia.


viernes, 21 de agosto de 2015

Qué cara me ha salido la prudencia

 Las mujeres, siempre tan prudentes se deshacen en aquello que saben y desdeñan aquello que desconocen.
 Yo solía ser una de esas mujeres; de esas siempre tan consecuentes, de esas tan sensatas, tan estupendas, tan comedidas…  
Hace poco que me pase al otro bando, de elogiarlas a criticarlas, de pertenecer a su grupo, a ser totalmente contraria y contestataria. Yo ya no quiero ser una mujer prudente porque serlo no me sirvió de nada. Comí a mi hora, dormí temprano, estudié para los exámenes, hice la colada y fregué los platos. Nada de ello me sirvió para que te quedases conmigo. Nada de eso me quitó el afligimiento de no poder despedirse de quien se va antes de tiempo. ¿Dónde te busco? ¿Dónde te encuentro? ¿No hice todo convenientemente? ¿No callé y bajé la mirada de modo austero y humilde?  ¿No saludo a mis vecinos y sonrío con cortesía a mis allegados?
Las mujeres, siempre tan prudentes, a veces no saben por qué están tristes porque su prudencia es sólo de puertas hacia afuera.
Me he cansado de ser prudente con los demás y ser imprudente conmigo misma.
Me he cansado de que todo sea “de puertas a la galería”, un balcón sin vistas al mar, una sopa fría, un salón sin sofá, una sonrisa raquítica. 
Me he cansado de todo aquello que sea guardar las apariencias y mirar al tendido como si las nimiedades cotidianas me importasen.
Al final, he llegado a la conclusión de que usamos la prudencia para esconder la mediocridad que todos llevamos dentro, o también podríamos llamarlo: “miedocridad”.
La mediocridad consiste en intentar ser lo más lineal posible, en no salirse de la línea, de la fila, del círculo, de la norma, no vaya a ser que… el no hacer algo “por si acaso”, “por si las moscas”, para “no remover”.  La prudencia no me valió de nada un catorce de enero cuando fui arrollada por un coche en pleno paso de cebra elevado de mi municipio pese a haber mirado previamente.  
Lo peligroso de la vida es hace “click”, pasarse de vuelta, “pasarse de rosca”, y que te acontezca algo tan  traumático que seas capaz de despojarte de todo condicionamiento. 
Las mejores personas que he podido encontrar en mi camino, eran bastante imprudentes, y he de decir, que las mejores vivencias que he protagonizado han ocurrido en un ejercicio pleno de inconsciencia imprudente y deliberado, que no se debe confundir con temeridad, sinónimo de estupidez, a mi juicio.
Porque imprudente confieso que he sido, pero nunca temeraria, siempre he sido fiel a mi corazón y cabeza, que me acompañan en cada hazaña vital.
Las mujeres siempre tan prudentes, sólo han de recordar cuál fue la última vez que se atrevieron a rozar el límite de lo cotidiano, para poder ser una vez más al menos, consecuentes con las voluntades más intrínsecas y secretas.
Me he cansado de guardar las apariencias, de pensar en los demás y quedarme relegada, a expensas de ver si alguien me da un poco de realimentación, de esperar el taxi, el autobús, el metro, al príncipe azul, al sapo al que rehúso a besar.
Voy a volverme loca, a gritar mi verdad y voy a hacer una locura: 
Vivir  a corazón abierto. Y a ver qué pasa.

martes, 18 de agosto de 2015

"Monos"

Estoy harta de ver posts que considero racistas y xenófobos. No contesto porque no sé hasta qué punto es bueno y productivo entrar en polémicas pero... No puedo más...
Qué fácil es llamar a un sudamericano "mono", qué barata sale tanta mediocridad o "miedocridad". 


¿Sabéis qué? Que tenemos suerte. Según donde nazcas, te espera una vida u otra, según la familia donde germines, el país donde procedas marca tu destino en tu adn vital, como si nos pusieran desde que nacemos un código de barras tatuado intravenosamente con edding

Hay dos formas de cambiar tu hado: 

La Adopción, Si eres chiquito, y naciste donde no podrán cuidarte y criarte convenientemente; y la Emigración, cuando uno es más mayor y ve que en su lugar de origen no podrá medrar, prosperar, ser todo lo que uno quiere ser. No todo el mundo tiene suerte a la primera, y toda persona tiene derecho a una segunda oportunidad, a una tercera, a una cuarta. Ya que solo tenemos una sola vida, al menos, eso parece de momento.

Habláis mal de los sudamericanos cuando jamás habéis viajado a ningún país del sur del otro lado del charco. ¿Para qué? Como mucho nos vamos a un complejo de pulserita y todo incluido. ¿Salir del hotel? ¿Para qué? ¿Para ver cómo es la vida real fuera de mi zona preestablecida de confort? ¿Para codearme con gente con la que no me relaciono aunque seamos vecinos en mi país de residencia? ¿Para ver aceras sin asfaltar? ¿Niños con la mirada descalza y los pies desnudos?

Os diagnostico xenofobia causada por desconocimiento y os receto viajar en pastillas y comprimidos de sociabilidad. Estoy cansada de oír: "el mono, el sudaca. el moro". Estoy cansada de oír odio en estéreo de personas que jamás traspasan las fronteras de su acotada idiosincrasia. Me voy al balneario, o de crucero, que así lo veo todo sin mancharme mucho las suelas de los zapatos del alma. No vaya a ser que se te incruste algo, y te haga pensar más de la cuenta. No vaya a ser que se te ensucie la espiritualidad y pa' qué queremos más.

Disfruta de tus vacaciones sin salir de tu limitado círculo de personas ni de la península ibérica. No vaya a ser. No vaya a ser que te des cuenta de que eres un privilegiado, y que te comportas como un arrogante que cree que todo merece.


Te deseo algo; que te enamores de algo distinto a ti, que te enamores de alguien que te haga abrir tu panorámica focal. Porque solo el amor, el bueno, nos hace ensanchar las miras y querer, e intentar, perder el miedo.


sábado, 15 de agosto de 2015

El rap de la envidia

La doble moral de alguna gente me asquea. El sí pero no. Con reservas. El "me guardo un as en la manga, por si acaso". El "tengo novia", pero me hago el encontradizo, y a ver si nos cruzamos. Oye, que si cuela cuela, el pollo a la cazuela, y aquí no pasa ni media.
Que me repugna la gente que no me dice a la cara lo mal que le caigo. Lo incómoda que le resulto y luego me erigen caricaturas faraónicas a mis espaldas, como si para mí, fuesen un insulto.
¿De qué vais?
"¿La rubia esa?" "Calla, calla, que nos oye, mejor cambia de tema."
Prefiero que me mentes como Jéssica, que no es rubio todo lo que reluce. Me hago rosarios cuando me intentas clavar en mil cruces, y luego rezo por ti, para ver si alguien obra un milagro con esa presencia con la crees que nos seduces. Eres el comodín de la baraja, no te "piques" tanto que luego pareces un "rasca".

Me envuelvo en mi manto de terciopelo, mientras que vosotros sois hienas de risa tonta, "a ver si la pillamos desprevenida, que no se entere", que no se nota, venga, cuéntame otra...

Vas de cacería, mientras yo lidero romerías, no miro atrás, tu olor corporal delata tu agonía. Tiene que ser horrible levantarse y tener que postear lo feliz que eres todos los días.
¿Te miras en el espejo? Es más sincero que el "Facebook", de veras, como autocrítica te lo recomiendo.

Gente que tiene que copiar cada paso, porque carecen de creatividad, luego le pones un lazo y a rodar.
Me gusta cuando sonríes porque dejas de ser tú. Ponen en el whatsapp indirectas y a la cara no dicen ni "mu".

Prefiero perder, que ser una medalla de bronce tan tosca,  frota, frota, que creo que es "de broma".

Que igual algún día, la alquimia de tu envidia la convierte en oro. Con mucha suerte. Quién sabe. En este mundo "taaan" loco...

jueves, 13 de agosto de 2015

Mi insomnio tiene nombre y apellidos

Aquí me tienes, mi amor, desvelada de madrugada,
sintiendo tu ausencia en mi almohada,
rezando a los santos del sueño,
robándole tu rostro al recuerdo.
Muero de frío y me quemo.
Sonámbula de tus pasos,
sigo la estela de tu abrazo,
mi amor, me estoy derritiendo,
estoy aguantando.
Me enderezo,
 me turbo,
me pliego,
me arrastro.
Me postro a los pies del destino,
a la sombra de tu sino.
Quedo en estado tras un beso,
y doy a luz mariposas en letargo,
luciérnagas revoloteando.
Besándome y dejando marcas en mi piel
con la forma de tus labios.
De repente,
Tu voz me construye un puente,
- Duerme, mi amor, duerme...
Apago mis ojos,
entorno la duda,
sofoco las velas,
me dejo mecer,
y me abandono al edén.
El paraíso
de dejarse vencer.



martes, 11 de agosto de 2015

No busco nada serio

Lo siento. Perdóname. Sí, sé que es duro. Te has enamorado, te gusto de verdad, estás con la ilusión a flor de piel y los ojos vidriosos. Pero no. No quiero ser yo quien te vuelva a llevar de la mano. En serio. Discúlpame. Busco un momento. Un devaneo. Un divertimento. Un pasatiempo. Ambos seguiremos con nuestras vidas después. Vamos. Ya sabías de qué iba esto. No intentes ahora decir que pensabas que nos casaríamos, por favor, por Dios. Venga, hombre.

Al cabo del tiempo, ella cambió totalmente de paradigma vital, y un día tonto, se volvieron a regalar miradas y empujones pueriles hijos del galanteo más inocente. Al anochecer la desnudez vestida de otra piel cerró el círculo que una vez habían abierto y él comenzó a acariciarla, a oler los pliegues escondidos en su cuello, en sus hombros, en sus muñecas. Esa noche, la luna brillaba más que nunca. Él supo que esta vez no la podía dejar escapar. La suplicó que se quedase a dormir. La tomó desde la espalda y la abrazó hacia él por la cintura y acurrucó su barbilla contra la nuca de ella. Él respiraba profundamente, ella parecía que también. Pero se deslizó como el agua entre los dedos y se zafó de su abrazo y del cuerpo de él cuando sintió que él se había abandonado al sueño.

A la mañana siguiente él se levantó con una sonrisa, que se disipó al no verla sobre su lecho.

La buscó en las demás estancias de la casa. comenzó a desesperarse. ¿Qué había hecho mal?

 Había una nota que decía: "Lo siento, cielo, mío, pero ya no". La firmaba un beso teñido de carmín.

El beso de buenos días que intuyó que ella ya nunca querría darle.



lunes, 10 de agosto de 2015

NO ME VUELVO A ENAMORAR

No vuelvo a enamorarme. Que no. Que paso.Que no insistas. Que me rindo. Deserto. Me hago a un lado. Te lo digo en serio. Que me da igual. Paso de perder el tiempo. Odio el amor. Menudo timo. Menudo invento de los grandes almacenes. Menuda mierda eso del amor.

¿Quién no ha sentido esto alguna vez?

Mientras estabas abrazado o abrazada al mejor amigo. Siendo una amalgama de hipidos y lágrimas, los ojos inyectados en sal acuosa, rabia, pena, desolación. Lo inevitable ha tomado cuerpo, y ahí estás tú, sintiéndote un gilipollas, un memo, un confiado, "cómo no lo vi venir antes", "cómo no pude salir de eso"; y antes de exhalar la oscuridad en un suspiro vuelves al mantra de la noche emocional: "MIERDA", repites.

No hablo de que se acabe una relación, no, ni mucho menos. Me refiero a cuando se acaba una relación porque te has dado cuenta de que había que abortarla, eliminarla, sacudírtela del alma, antes de proliferara inexorablemente en tu vida. Antes de quedarte embarazado de un futuro de gritos, humillaciones, engaños, mentiras, manipulaciones, antes de andar con el corazón en la maleta, para salir corriendo en cuanto reunieras algo más de fuerza, de entereza, de narices.

Después de estar con una persona tóxica uno se queda totalmente en ruinas, uno no vuelve a ser el mismo, uno piensa que quien venga va a exprimirnos el corazón contra el pecho de nuevo, hacértelo vomitar como le dejes, como no andes atento. Aún hay tantos atragantados de ese amor de imitación, que nunca se atreven a entregar de nuevo el alma. O les da por el vilipendio del amor exonerando sus pulsiones carnales a diestro y siniestro o por recluirnos en el claustro de nuestras emociones y no dejar que nadie se acerque a un metro de nuestra epidermis. Da igual, esto es o "Juanín o Juanón", nos vendemos al mejor postor, al que más cariño nos dé, al que más nos aguante, al primero que nos soporte un café y nos sacuda la soledad. Pero vamos, que ni es amor, ni se le espera, te lo digo por si acaso te apetece pensar que te puedes casar con una relación tirita. No seas "loser", no te doblegues tan pronto, no te dejes así, joder.  Piensa en esa persona que te dejó hecho un excremento, que se debió reír de ti, de que siguieras enamorado, aún tratándote como un escombro, y cabréate. Bien, ya sabes de lo que hablo, ese es el sentimiento curativo.

El cabreo es creativo, más que la abnegación. Desquítate y vuélvete a enamorar, juégatela, acierta.

Ya sabes, la mejor venganza, es ser feliz. No lo olvides.


viernes, 7 de agosto de 2015

Voy a tenerlo sola

Cuando fui a Irlanda por primera vez a estudiar, mi "host  mother", Kasey, lo primero que me dijo fue lo siguiente: "En esta casa solo vivimos mi hijo Liam y yo, no hay ni marido ni papá, soy madre soltera y vamos a poder hablar mucho tú y yo." Después soltó una sonora carcajada. Así empezó mi primer día en Galway. En los días que compartí con ella, me enteré de muchas cosas, como por ejemplo que Irlanda es uno de los países con más indice de madres solteras de Europa.

Kasey, esta madre soltera, había sido capaz de ir a la Universidad y ese año  se titulaba en Educación Social, algo de lo que siempre hablaba con orgullo, no es para menos. Había estudiado la carrera, cuidaba de una persona mayor y cuidaba de Liam, y sí, yo aprendía inglés y algo aún más importante, sobre la vida. Antes de que Obama abanderase el eslogan para su campaña, yo intuí lo que era el popular "Yes, we can". Sin duda, una decisión que comporta más de un sacrificio. Pero cuando Kasey dejaba alguna vez a Liam con su amiga Alaine, también madre soltera, aprovechaba para tener alguna cita o salir con sus amigas.

Al día siguiente hablábamos sobre su cita con Kevin (el hombre con quien había salido) y ella sonreía.

Creo que albergamos muchos miedos comunes a la hora de traer un bebé solas al mundo:

- ¿Podré sola con todo?
- ¿Seré capaz de compaginar, trabajo, maternidad y vida social?
- ¿Tendré una solventada base económica para tener lo básico para los dos?
- ¿Me será fácil poder encontrar una pareja con un hijo?
- ¿Cómo reaccionará mi hijo cuando tenga que contarle más mayor la situación?

Y cuando hablo con ellas, a día de hoy muchas de ellas, mis amigas, sobre por qué decidieron ser madres solteras obtengo, distintas respuestas, la primera se resume en un: "mejor sola que mal acompañada" y otra es "tuve mucho temor a hacerlo mal, a no llegar..." Pero miran a sus hijos, creciendo, jugando, riendo y yo pienso algo, siguieron adelante por algo muy fuerte, su amor.
Su amor fue superior al miedo y a la incertidumbre. No puede ser más admirable romper todos los cánones y liderar solas ese barco. El barco de la vida. Qué grandes sois, mujeres.