La de nadie. Que incluso aquel con quien no fraternizas y no estás de acuerdo tiene derecho a vivir.
Que las personas cuando se las reduce a cifras mortales, dejan un rastro insondable de vacío, de eco, de silencio, de oscuridad.
Y me duele París, como me dolió Madrid el día que nos detonaron la dinamita en el pecho de Atocha, el día que lloramos todos; que me duele Siria, que me duele Egipto, Líbano, que me dolió Túnez, que me duele Afganistán, Irak; que me duele África, buscando amparo en una Europa cada vez más desangelada y opaca; que me duele el dolor gratuito, que podría ser subsanado.
Las guerras parece que siguen mereciendo la pena a los de arriba, mientras siempre caemos los mismos en sus batallas, los de a pie, los que esperamos que llegue el sábado para ir a visitar a la abuela, ver a nuestro novio, comer con los padres, la rutina feliz del vivir, y que porque sí te lo arranquen, porque combaten con el video-juego de nuestras vidas, donde después del GAME OVER, nadie puede regresar a sus casas.
Algo se me escapa de las manos, veo los restos mortales que dejan los atentados en Palestina, veo la sangre mezclada con las lágrimas, y las miradas de miedo inquiriendo respuestas.¿Y sabéis qué? Cada vez hay más piezas en blanco en este puzle, un rompecabezas donde o empezamos a intentar encajar todos, o cada vez será más incompleto, más inhumano y más infranqueable e intransitable. El algún momento los seres humanos hacemos "click", hay un momento, el más peligroso en la vida de alguien donde pasa algo, que hace que todo te dé igual. Puede que sea tu vida o la de los demás, total, que más da...
Frivolizan con vidas ajenas y solo podemos pedir no estar en la próxima lista negra, no estar en el número que el azar disponga para la próxima tirada. Mientras tanto, los que pilotan el mando, el joy stick de la partida, terroristas o algunos mandatarios, salen indemnes de cualquier confrontación.
A veces, uno se siente un peón en un tablero de ajedrez y mientras se le hunden las cuencas de los ojos en la mirada viendo las crónicas gráficas y descarnadas del noticiario, se pregunta:
¿Cuánto vale una vida?
D.E.P
No hay comentarios:
Publicar un comentario