jueves, 15 de octubre de 2015

Cuéntame tu vida

Ni voy a ir de erudita,
ni de chula.
Pero solo diré que me gusta esa gente que se moja.
¿Sabes a lo que me refiero?
Pues a que hay que ir de frente de vez en cuando.
No podemos exigir que alguien sepa que nos pasa si no hablamos,
si no hay interacción.
¿Me explico?
- A ver que no me cuentes tu vida, que no me interesa-Seguramente hayas escuchado alguna vez a alguien decir esto.
Qué error.
Estamos aquí para contarnos la vida los otros.
Por favor, cuéntame tu vida. 
En serio.
Oye, no pases de todo tanto,
que te hablo a ti.
Te encierras en tu círculo de dolor,
y no dejas títere con cabeza.
¿Y sabes qué?
Que desgraciadamente sé bastante de eso.
De soportar peso sobre los hombros,
del síndrome de Diógenes sentimental.
Y que no.
Que ya no me callo más.
Que hablo de mis miserias con el primero que quiera escucharlas.
Que regalo mis traumas a quien quiera oírlos.
Que ya me da igual ser débil.
Que me da lo mismo no ser tan indolente como puedas parecer tú.
Que lloro y río desde las entrañas.
Que para bien o para mal.
Me desnudo.
Me la juego.
Que me las dan de lado
y sigo poniendo la mejilla por si cae algún beso.
Y que oye,
un día te cae una teja y ahí te deja.
No te encorsetes tanto y haz lo que te digo,
tómate un café conmigo,
y anda,
cuéntame tu vida.


No hay comentarios: