lunes, 12 de octubre de 2015

Maldito Orgullo

Que si yo,
que si tú,
que si el Íbex35,
que si el tipo de interés fijo o variable.
Que si la culpa es tuya o es mía.
Y que si es mía se la hecho a quien me da la gana.
Que si soy una egoísta..
anda que tú,
el que va a su bola...
Buah...
Me voy a complicar la vida yo.
A estas alturas.
¿Pedirte perdón?
Ni loca.
¿Aceptártelo?
Ni mucho menos.
Ni que yo fuera de esas personas que olvidan.
¡JA!
Vas listo.
Porque sabes qué.
Que dentro de mi orgullo,
de esta fortaleza,
 nada puede herirme,
ni siquiera tu recuerdo.
Así no tengo que hacer una posible autocrítica.
Es más fácil decirte que fuiste tú quien lo hizo mal.
Y negarme a volver a hablar contigo.
No me vaya a dar cuenta de que fuimos ambos quienes nos equivocamos.
Estoy cansada.
Qué difícil me pones la vida.
Qué complicadas son las noches,
esos momentos,
donde el orgullo no tiene escapatoria.
Donde te llamo y me llamas.
Donde te encuentro en mis sueños.
Donde no hay luces ni sombras.
Solo sentimientos.
fluyendo como un río.
Despierto.
Vuelvo a mi resentimiento.
A echarte la responsabilidad de todo encima.
A sepultarte bajo el odio.
A recordar mis lágrimas.
y sigo echando arena en tu recuerdo.
El dolor es la lápida de nuestro amor.
Y el orgullo hace que te entierre vivo.
Creo que yo estoy fuera,
Pero yazco contigo en la sepultura.
Ardemos en una hoguera de hielo.
Y en el nombre de mi dignidad me doblego al odio.
Escupo más tierra sobre nosotros.
Y rezo mientras lloro:
"Más líbrame de orgullo. Amén."
Repito una y otra vez.
Mientras el recuerdo llamea lenguas de olvido.
Ese olvido que no se puede olvidar.


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