Hay gente mala, así os lo digo, que te ven riendo y te miran por encima del hombro, gente que habla gangosa y con voz hombruna de macho alfa, pero oye, que se creen mucho mejores, llevando sus maletines y controles pertinentes de la vida, todo bien atadito, no vaya a ser... Siendo tan cerebrales que me aburren, que me exasperan.
Os confesaré algo: soy de las personas que prefiere parecer ridícula en un momento determinado, a parecer sosa. Es que hay gente lánguida, pálida, y tan lineal que me despeina la ilusión, gente que te mira altanera, como diciendo: "ay está la loca, qué sabrá de la vida", gente que no hace el amor con nadie, porque es incapaz de hacer el amor consigo misma, de mirarse al espejo y susurrar un: "me gustas".
Gente que se esconde detrás de unos anteojos porque dan apariencia de más seriedad, y yo con 10 dioptrías en cada ojo, me niego a llevarlas si no es estrictamente necesario. Me parecen un muro, una careta y un parapeto, llevar gafas, me parece prescindible, porque ni veo, ni me ven, no puedo ver el alma a través de unos cristales, me rebota la mirada. Gente que cree que con una coleta o un moño son más profesionales, que necesitan una camiseta que ponga que son tal o cual, un diploma que diga que son "Cum laude"en alguna disciplina, que son buenos, algo que atestigüe su valía, su currículo grapado en la frente si hace falta.
Gente que necesita subir a las redes sociales las fotos con su pareja, y no por compartir, que todos lo hacemos en algún momento, sino que muchas veces es una mera promoción propagandística de sus vidas. Qué leches, hay que amortizar la imagen feliz. No se miran en las fotos, no se besan y casi no se tocan, un iceberg rezuma más amor, pero oye, no te cortes, que aquí hay que publicitarlo todo, aunque vea más los elementos colaterales del ambiente que a ti, porque claro, hay que mostrarlo todo, aunque tú no salgas, aunque no se te vea, qué más da, porque hay gente que exuda belleza, pero no sabéis lo bien que lo disimula, y oye, las fotos, en primer plano, como que distorsionan la imagen que tanto salvaguardan de sí mismos, y eso sí que no.
No seré yo quien os anime a quitaros los anteojos y soltaros la melena un rato, a ir sin peinar a algún sitio, a poneros un gorrito de Navidad, o a reíros de vosotros mismos y vuestras vicisitudes diarias.
Por favor, sed más humanos, sed más atractivos, sed alguien, que realmente uno quiera volver a ver, querer conocer.
Atreveos a quitaros la máscara, si tenéis narices. Os aseguro que uno respira mejor la vida y el sepia se vuelve tecnicolor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario