lunes, 10 de agosto de 2015

NO ME VUELVO A ENAMORAR

No vuelvo a enamorarme. Que no. Que paso.Que no insistas. Que me rindo. Deserto. Me hago a un lado. Te lo digo en serio. Que me da igual. Paso de perder el tiempo. Odio el amor. Menudo timo. Menudo invento de los grandes almacenes. Menuda mierda eso del amor.

¿Quién no ha sentido esto alguna vez?

Mientras estabas abrazado o abrazada al mejor amigo. Siendo una amalgama de hipidos y lágrimas, los ojos inyectados en sal acuosa, rabia, pena, desolación. Lo inevitable ha tomado cuerpo, y ahí estás tú, sintiéndote un gilipollas, un memo, un confiado, "cómo no lo vi venir antes", "cómo no pude salir de eso"; y antes de exhalar la oscuridad en un suspiro vuelves al mantra de la noche emocional: "MIERDA", repites.

No hablo de que se acabe una relación, no, ni mucho menos. Me refiero a cuando se acaba una relación porque te has dado cuenta de que había que abortarla, eliminarla, sacudírtela del alma, antes de proliferara inexorablemente en tu vida. Antes de quedarte embarazado de un futuro de gritos, humillaciones, engaños, mentiras, manipulaciones, antes de andar con el corazón en la maleta, para salir corriendo en cuanto reunieras algo más de fuerza, de entereza, de narices.

Después de estar con una persona tóxica uno se queda totalmente en ruinas, uno no vuelve a ser el mismo, uno piensa que quien venga va a exprimirnos el corazón contra el pecho de nuevo, hacértelo vomitar como le dejes, como no andes atento. Aún hay tantos atragantados de ese amor de imitación, que nunca se atreven a entregar de nuevo el alma. O les da por el vilipendio del amor exonerando sus pulsiones carnales a diestro y siniestro o por recluirnos en el claustro de nuestras emociones y no dejar que nadie se acerque a un metro de nuestra epidermis. Da igual, esto es o "Juanín o Juanón", nos vendemos al mejor postor, al que más cariño nos dé, al que más nos aguante, al primero que nos soporte un café y nos sacuda la soledad. Pero vamos, que ni es amor, ni se le espera, te lo digo por si acaso te apetece pensar que te puedes casar con una relación tirita. No seas "loser", no te doblegues tan pronto, no te dejes así, joder.  Piensa en esa persona que te dejó hecho un excremento, que se debió reír de ti, de que siguieras enamorado, aún tratándote como un escombro, y cabréate. Bien, ya sabes de lo que hablo, ese es el sentimiento curativo.

El cabreo es creativo, más que la abnegación. Desquítate y vuélvete a enamorar, juégatela, acierta.

Ya sabes, la mejor venganza, es ser feliz. No lo olvides.


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