En una noche de esas de Madrid. Risas, música "ochentera", y tú y yo conociéndonos en este bar. A ritmo de Antonio Vega y Urquijo.
Aún recuerdo cómo vestía aquella noche y como ibas tú ataviado.
Aún recuerdo cada detalle.
La Jessica de la carrera de Periodismo a medio hacer, con los apuntes por toda la habitación, con los pañuelos de danza. Con el pelo rojizo sangrando entusiasmo.
Recuerdo que esa noche, antes de que aparecieses, encontré una alianza de plata en el suelo, y me llamó la atención que tuviese grabadas dos lagartijas unidas en su extremo.
"¿Significará algo?"- Pensé.
Nunca te lo he dicho, pero aún la guardo en mi baúl de madera.
Porque hay cosas que uno no olvida, sobre todo, las candelas encendidas en plena noche.
Y tú, fuiste y serás, un gran fogonazo, un faro, donde me has esperado siempre, me has guarecido y protegido. Sobre todo, de ti mismo.
Este fin de semana, volveré a viajar al Penta, y te buscaré, te buscaré en las letras del Madrid de la "Movida". Del cuero y los tupés.
Del amor de madrugada, dando de beber al sediento de piel y calor.
Respirando amaneceres con un desconocido.
Yendo a verte al trabajo, e ir luego a comer "tartar" de carne y "mojitos" sin alcohol.
Siempre intentando que yo me sintiera única.
Y después de tantos años. Te puedo decir que no erraste en absoluto.

No hay comentarios:
Publicar un comentario