Querida hija:
Has estado a punto de rendirte tantas veces este año...
Saliste corriendo literalmente de la boca del lobo.
Amigos en los que confiaste te traicionaron, fueron a por ti, te calumniaron, intentaron tirarte por tierra, sabiendo que ya estabas herida, que ya estabas arrastrándote, que ya andabas con el alma raída, arrastrando tus últimos pasos.
¡¡¡Pero cómo se equivocaron contigo!!! Mi pequeña hija, pareces tan frágil, que se pensaron que te morirías, que desaparecerías del mapa, que te desharías en un mar de lágrimas.
Hija, yo no te he criado para eso. Esta mañana me has contado una pequeña vicisitud, de esas que tú tienes diarias, una tontería, de las que a ti se te hace un mundo, sí cariño, que o vences terremotos o te hundes en un escupitajo, que no tienes término medio, "alma cántaro"... ¿y qué te he dicho yo? Que sigas cariño, que sigas adelante, que nada de rendirse. ¿Te acuerdas el día que me dijiste que dejabas la carrera? Te acerqué un vaso de agua y te abracé como hacía mucho que no lo hacía, cariño, que ya sabes que no soy muy proclive a las muestras afectivas, que soy más de estar ahí siempre que me necesites, dedicándote mi presencia, silenciosa y más modesta, pero, ¿alguna vez has dudado de que estaba ahí? Hasta mi último aliento estaré ahí por vosotras, que sois la fuerza motriz, somos un motor vital que sabe realimentarse.
Cariño, ¿ERES FELIZ?
Es lo único que me preocupa, que seáis felices tu hermana y tú, que os queráis y os respetéis. Estoy muy orgullosa de vuestros logros académicos y todo lo que vais labrándoos, pero recuerda que ni siquiera, tú eres tus victorias, que tengo ganas de que me deis un nieto para malcriarlo y hacer de abuela gamberra. Que os tengo dicho que deis siempre, sin esperar nada a cambio, que seáis buenas personas, cariño, que eso es lo más importante, que el dinero y los trabajos, van y vienen, el cariño es lo que nos llevamos, que venimos a querer y a que nos quieran, y a ser felices.
Te quiero, cariño, con tu visceralidad, tu risa tonta de algunas veces, tus lágrimas y tu empatía tan intensa, me gusta echarte una charla de vez en cuando para que te ubiques.
Somos diferentes y durante mucho tiempo, parecía un punto débil, pero, hemos funcionado como una balanza, como el fuego y el agua.
"Qué guapa estás con tus gafitas, Jessi, con tu aparato, con los brackets" ¿Te acuerdas de lo que te animaba y te animo siempre? Equivocándote, enamorándote, arriesgándote y sufriendo y ganando pequeñas batallas diarias. Eres fuerte.
Hemos pasado mucho en estos años y solo quiero desearte algo, ya sabes lo que es, porque te lo digo continuamente, usa esta frase como brújula, como señal, como vela, como linterna, como estrella de oriente para guiarte si alguna vez no estoy cerca para repetírtela:
-" Jessi, sé feliz".
Te quiere,
Mamá.
"

1 comentario:
Jooooo que bonito
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