lunes, 26 de septiembre de 2016

Ya no quiero más canallas

He de confesar que me han gustado "los canallas". Macarras. Chulos. Sobraos. Vamos, los gilipollas. Me han atraído mucho últimamente, y a lo mejor simplemente era una pulsión inconsciente para evitar enamorarme, sentir, entregarme del todo. Porque hay gente que no puede dar el corazón, porque es incapaz, porque se lo han arrancado y les han dejado ciegos del alma, y no valdrá de nada que nos digas que nos abramos, que no tengamos miedo, que hay que olvidar y resarcirse, que hay cosas peores, porque es verdad, pero también te aseguro que podían haber sido mejores de lo que fueron, que podían habernos dejado menos rotos, que podíamos haber acertado en lugar de protagonizar el mayor descalabro de nuestras vidas.
El mejor amigo de mi novio era un misógino, y yo le cogí tirria. Un día, hablando con mi hermana le dije que estaba harta de ese imbécil traumatizado solo porque su novia de 4 años le había dejado a un mes de casarse, poniéndole los cuernos con todos los compañeros de trabajo de él, que no era mi problema, que lo superara, que había cosas peores, ¿no?
Mi hermana me miró incrédula, negando con la cabeza y solo contestó:
- Sí debería importarte por qué es como es, y por qué. No te digo que te tenga que caer bien, pero no pierdas tu empatía, no seas tan indolente con el dolor ajeno, aunque tú pienses que lo habrías superado de otra manera, a veces, hay que ir más allá del dolor de las personas, y demostrar que tú sí comprendes su dolor, aunque no lo entiendas.
Yo me quedé algo contrariada, y no volví a insultar internamente a ese chico.
¿Y sabéis cuando dejé de querer estar con los canallas?
Cuando me vi convirtiéndome en él.
Qué de vueltas da la vida...

2 comentarios:

David Arroyo dijo...

A las mujeres, hasta donde yo sé, corrígeme si me equivoco, os suelen gustar los retos, por ejemplo: "Seguro que yo saco el lado bueno de ese chico" y cosas por el estilo. No sé si ha sido tu caso. Lo que sé es que todo nos pasa por algo, para enseñarnos, quizá, esa lección

Jessica dijo...

Bueno, creo que socialmente las mujeres estamos educadas en una mentalidad más romántica, en su faceta más platónica del amor, el pensar que el amor "lo puede todo", que si me esfuerzo puede cambiar mi pareja, mi relación (verlo como un reto personal) y una perspectiva que nos hace pensar que si la relación va mal, es por nosotras... A veces no quieres sacar su lado bueno, sino esconder su lado malo, y cuando algo es nocivo, no hay un Dios que pueda sofocarlo con un escondrijo, porque solo crecerá más dicho rasgo.
No somos los salvadores de nadie, y el mejor favor que podemos hacernos es salvarnos a nosotros mismos.
Gracias por leer y por aportar, David.