Todo lo
que merece la pena, se logra a base de esfuerzo. Madre mía. Menuda trola nos
han colado. Nos han hecho pensar que si no te dejas los cuernos en una empresa,
tal vez no sea para tanto. Esfuérzate, lucha, suda, camina o revienta. Y así con
todo. También con el amor. Todo lo sea por conseguir estar con alguien que nos
ignora, que no nos da nuestro lugar, que nos infravalora, a quien le damos
igual. Venga- piensas- un poco más de esfuerzo, y cae en mis redes, con
paciencia, con actitud, luchando, que todo vale en el amor y en la guerra.
Total, te repites mentalmente, todo lo que es duro de conseguir, merece la
pena.
Y así,
justificas a esa persona cuando escribes y no te contesta, cuando tienes un
problema real y está ausente, en sus cosas, cuando lloras y no ve tus lágrimas
ni teniéndote enfrente…
Piensas
que estás perseverando cuando en realidad estás siendo muy plasta, y crees que
estás destilando comprensión, cuando lo que estás siendo es gilipollas. Que no
te lo dice nadie, pero ya te lo digo yo.
He
aprendido que el amor no se brinda, y que tampoco hay que desperdiciarlo con
gente que no sepa apreciarlo, porque el amor a esa gente no les sirve para
nada, no les sirve para pagar la hipoteca, ni el coche, ni siquiera para
sentir, el amor para esa gete es un producto más, que puede darles cualquiera
que no seas tú, y sin complicaciones.
Con los
años me he dado cuenta, de que el amor no vale la pena, sino la alegría, y que
todo lo que no fluya, no está hecho para estar en mi vida, que quien venga,
vendrá resbalando por todos los recovecos del día a día, casi haciéndome
cosquillas, y me hará reír, con esa verdad que solo te da el amor.

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