lunes, 26 de septiembre de 2016

Ya no quiero más canallas

He de confesar que me han gustado "los canallas". Macarras. Chulos. Sobraos. Vamos, los gilipollas. Me han atraído mucho últimamente, y a lo mejor simplemente era una pulsión inconsciente para evitar enamorarme, sentir, entregarme del todo. Porque hay gente que no puede dar el corazón, porque es incapaz, porque se lo han arrancado y les han dejado ciegos del alma, y no valdrá de nada que nos digas que nos abramos, que no tengamos miedo, que hay que olvidar y resarcirse, que hay cosas peores, porque es verdad, pero también te aseguro que podían haber sido mejores de lo que fueron, que podían habernos dejado menos rotos, que podíamos haber acertado en lugar de protagonizar el mayor descalabro de nuestras vidas.
El mejor amigo de mi novio era un misógino, y yo le cogí tirria. Un día, hablando con mi hermana le dije que estaba harta de ese imbécil traumatizado solo porque su novia de 4 años le había dejado a un mes de casarse, poniéndole los cuernos con todos los compañeros de trabajo de él, que no era mi problema, que lo superara, que había cosas peores, ¿no?
Mi hermana me miró incrédula, negando con la cabeza y solo contestó:
- Sí debería importarte por qué es como es, y por qué. No te digo que te tenga que caer bien, pero no pierdas tu empatía, no seas tan indolente con el dolor ajeno, aunque tú pienses que lo habrías superado de otra manera, a veces, hay que ir más allá del dolor de las personas, y demostrar que tú sí comprendes su dolor, aunque no lo entiendas.
Yo me quedé algo contrariada, y no volví a insultar internamente a ese chico.
¿Y sabéis cuando dejé de querer estar con los canallas?
Cuando me vi convirtiéndome en él.
Qué de vueltas da la vida...

jueves, 22 de septiembre de 2016

Ya no me fío de nadie

Ya no me fío de nadie. O mejor dicho, de casi nadie. Aunque creo que vivir es contarnos la vida los unos y a los otros. Me encanta que me cuentes tu vida, y no lo digo con tono irónico, de verdad. Quiero saber de ti, qué te pasó en la vida, por qué estás aquí hoy, conmigo, cómo llegaste aquí, y qué heridas supuran y cuáles lograste cicatrizar.Han intentado hacerme daño tantas veces con cosas que confié o se enteraron que me he vuelto hermética, y solo cuando estoy al límite de mis fuerzas salen ciertos secretos, ocultos y tapiados a corazón sellado, y lo peor es que sé que no soy la única.
Por eso, prefiero que los demás me cuenten sus vidas, antes que contar episodios de la mía. ¿Para qué? ¿Para alimentar más mi leyenda, como si fuese una casa encantada?
Ya no me fío de nadie, solo de ti, tú me has hecho volver a querer desnudarme de nuevo, sin reservas, y que salga el sol por Antequera, si te enamoras de mí, que sea de mí entera.

Igual al principio te asustarás, no sabrás si quedarte, ayudarme o huir, no he tenido una vida convencional, pero nadie la tiene, aprendes mucho del mundo cuando alguien te cuenta su vida. La pena es que ya no tenemos tiempo para esas “tonterías”.

sábado, 17 de septiembre de 2016

Hasta aquí hemos llegado

Hay gente a la que invito desde aquí a comprarse una vida, mejor dicho, otra. Una que realmente les interese, les haga aprender algo (sustancioso y con fundamento, como diría Arguiñano) una vida en la que haya novedades, accidentes vitales y, qué coño, un poco de emoción.
Cómo nos gusta juzgar, cómo nos gusta destripar la supuesta vida de los otros, de los que viven cosas diferentes a la nuestras… Y es que, que les vas a pedir a personas que con ventitantos años, solo han tenido que enfrentarse a vicisitudes tan dramáticas como el que les deje el novio. Ojo, que dejarlo con el novio puede ser un drama, sí, pero sobre todo si todos tus problemas a los que te has tenido que enfrentar en la vida, responde a esa índole emocional. Que no me llama, que no me escribe, que no me quiere. Ay. Dios. Qué me pongo hoy que me convine, con la alineación perfecta de mi vida, exenta de cualquier tipo de cosa que se salga de lo normal.

Los culebrones dan mucho morbo, una curiosidad mordaz, con las que los “grises” de espíritu se aventuran a lanzar diagnósticos a diestro y siniestro.
Todo el atrevimiento que no tienen en su rutina diaria, sale a presión contra los demás.

No les deseo nada malo, la verdad, solo les deseo vida, de la buena, de la que te arrastra por el camino, y, o acaba contigo, o te enseña.

Yo me deseo, paciencia, que ya estoy muy enseñada.

martes, 13 de septiembre de 2016

Querida futura hija

Querida futura hija:
Lo primero que he pensado al saber que estás de camino ha sido en escoger un nombre para ti. En realidad siempre he sabido que a mi primera hija la llamaría así, Valeria. Querida Valeria, no puedo ponerte otro nombre, me encanta su significado, y creo que te pertenece desde que supe que quería ser mamá algún día. Querida hija, tengo miedo y felicidad a partes iguales, miedo porque va a ser mi primera vez como debutante en esto de la maternidad y tengo miedo a no saber hacerlo como tú mereces en cada momento, equivocarme, no estar a la altura…
También me da miedo el día que llegues, que tú sepas nacer, y que yo sepa darte a luz, que ninguna de las dos se ponga nerviosa, saber transmitirte que todo irá bien y arroparte como tú necesitarás al aterrizar en este mundo, nuevo para ti.
Sé que papá va a estar a nuestro lado y que nos va a acompañar en esta nueva aventura, cuando escuches que alguien trata de tranquilizarme y me llama por mi nombre acortado, Jessi, ten por seguro que será él, que estará llorando sin saber si abrazarte a ti o a mí, o a las dos. Tu padre no llora mucho, pero ese día sé que lo hará y que de alguna manera, también tengo que hacerle pensar que estoy tranquila y me siento fuerte. Es un hombre grande y corpulento, pero tiene el corazón suave y blandito cuando de alguien que quiere se trata. Vas a ser su princesa y va a querer protegerte del mundo exterior, yo también, pero quiero que tengas la oportunidad de equivocarte de ven en cuando, no quiero pecar de sobreprotectora, ni obsesionarme con tu vida, quiero que seas mía, pero tuya también, no quiero acapararte con mi ansia de madre miedosa. Quiero hacerte creer que ser mujer no es motivo para tener temor ni retraerse, que no hay que ser temerario, pero tampoco pasarse de prudente.
Vive, mi amor, vive, aunque sea con cuidado. Y ven cuanto antes, que te estamos esperando, y sin pecar de exagerada, te responderé a la pregunta, que sé que te estás haciendo, te va a gustar preguntar como a tu madre, lo sé… Te esperamos desde que tú padre y yo somos "nosotros"
, y sabíamos que juntos podíamos crear a alguien como tú.
Bienvenida, Valeria.

Te quiere, 

Mamá.

viernes, 9 de septiembre de 2016

¿Cómo amar a una Bailarina?

Ese día estaba más nerviosa que de costumbre.
Era como si necesitara que alguien me reconfortara un poco.
Las bailarinas a veces también necesitamos algo de respaldo.
- Pero bueno, tú lo necesitas- me dice la gente- si estás harta de subirte al escenario.
Yo sonrío enseñando los dientes.
Ese día solo estaba él.
En medio de tanta gente, estaba él, que no me conocía de nada.
Y antes de subirme al escenario me dio la mano, me la apretó y me dijo que no me preocupara de nada, y es que solo las almas sensibles saben llegar al corazón fuerte y frágil de una bailarina, a veces con la entereza de un águila, y a veces, con la tibieza de un colibrí.
Me besó los ojos con su mirada y mientras bailaba vi como me miraba, contagiándome de su fuerza. dando tierra a mis rodillas temblonas de aquel día, regalando aire a mis brazos plomizos de aquel día.
Bajé del escenario y me abrazó.
- Lo has hecho muy bien- sonreía- y me alegro haber podido acompañarte hoy.
Y es que el Alma de una Bailarina no es para cualquiera, ni la entiende cualquiera, hay que estar muy lleno, para ser reposo de un corazón tan voluble como el de ellas, hay que ser muy generoso, para dar a quien da, hay que ser muy especial, para reconfortar a alguien, para ponerle por delante de ti y tomar la mano y decir: venga.
Nos despedimos con un beso.
Aún le sigo buscando entre bambalinas cuando me subo a las tablas, ojalá esté cerca mirándome, ojalá nunca se vaya del todo, ojalá nunca piense que no me hace falta, que puedo sola, aunque pueda, ojalá nunca se piense que es imprescindible.

miércoles, 7 de septiembre de 2016

Voy a quemar mi vestido de novia

Voy a quemar mi vestido de novia, ya he comprado hoy todo lo necesario.
Cerillas, gasolina y ganas.
No sabes lo que necesitaba que esto saliera bien. No por ti, sino por mí. Mi historial sentimental es un cementerio inhabitable, o han huido o les he echado a patadas y sin mirar atrás, porque nunca miro atrás.
Vale, igual no tenía que haberme comprado nunca el dichoso vestido, pero, coño, ¿y todas las conversaciones, los secretos, las confesiones, los besos, la intimidad que ha solapado nuestras pieles haciéndonos casi uno? ¿Osea que me he hecho sola "todo el lío"? ¿Esto no iba a ningún lado? Vale, empiezo a captarlo...
Después de meses me dice que no puede, que no quiere, que le duele, que ahora no, que en este momento no, que ya luego, que si eso otro día...
Me he convertido en una copia mala de Bridget Jones, comprando helado barato del Burger King y leyendo todos los libros sobre amor que se han editado, me he sacado un máster en psicología masculina, sus miedos, sus posibles traumas y demás reacciones adversas.
He comprado el vestido de novia antes de que me hayan pedido matrimonio, pero lo peor de todo, lo que de verdad me me escama, es que lo he comprado antes de haber recibido una proposición sincera de amor. Y me he quedado con el banquete y la reserva pingando de un hilo, y el final cosido en torno a puntos suspensivos.
¿Y si vuelve? Que le jodan, si vuelve que me compre un vestido nuevo, como Dios manda, pero este lo quemo, en aquelarre y bailaré alrededor de las llamas como poseída de despecho y amor.
A veces pienso que me he vuelto loca, menos mal que solo sabréis si esta historia es cierta, si veis llamaradas, tan hipnóticas y enfermizas como ese amor, ese amor con su cualidad más noble, ese amor que no sirve para nada, pero vale para todo un incendio y que arda todo en su calor.

martes, 6 de septiembre de 2016

No fuerces

Todo lo que merece la pena, se logra a base de esfuerzo. Madre mía. Menuda trola nos han colado. Nos han hecho pensar que si no te dejas los cuernos en una empresa, tal vez no sea para tanto. Esfuérzate, lucha, suda, camina o revienta. Y así con todo. También con el amor. Todo lo sea por conseguir estar con alguien que nos ignora, que no nos da nuestro lugar, que nos infravalora, a quien le damos igual. Venga- piensas- un poco más de esfuerzo, y cae en mis redes, con paciencia, con actitud, luchando, que todo vale en el amor y en la guerra. Total, te repites mentalmente, todo lo que es duro de conseguir, merece la pena.
Y así, justificas a esa persona cuando escribes y no te contesta, cuando tienes un problema real y está ausente, en sus cosas, cuando lloras y no ve tus lágrimas ni teniéndote enfrente…
Piensas que estás perseverando cuando en realidad estás siendo muy plasta, y crees que estás destilando comprensión, cuando lo que estás siendo es gilipollas. Que no te lo dice nadie, pero ya te lo digo yo.
He aprendido que el amor no se brinda, y que tampoco hay que desperdiciarlo con gente que no sepa apreciarlo, porque el amor a esa gente no les sirve para nada, no les sirve para pagar la hipoteca, ni el coche, ni siquiera para sentir, el amor para esa gete es un producto más, que puede darles cualquiera que no seas tú, y sin complicaciones.


Con los años me he dado cuenta, de que el amor no vale la pena, sino la alegría, y que todo lo que no fluya, no está hecho para estar en mi vida, que quien venga, vendrá resbalando por todos los recovecos del día a día, casi haciéndome cosquillas, y me hará reír, con esa verdad que solo te da el amor.