jueves, 23 de agosto de 2018

Rescatando a Valeria

Cuando se despertó esa mañana, Valeria, vio una sombra de espaldas tocando el piano. La luz de un día de agosto, más casi de septiembre entraba por las ventanas de un piso cercano a la rivera del Manzanares. Olió las sábanas blancas, que tapaban disconconformemente su piel, pero no era eso. Había unas rosas en el lado donde "él" había dormido.
No sabía bien que había pasado, o bueno, sí.
Es decir, ella estaba triste por su reciente ruptura y "él"... ¿Qué había hecho "él"?
Lo que Valeria sabía es que se había acompañado, de la forma más bella que se podían haber acompañado dos personas perdidas en una noche gélida de verano.
Ojalá hubiera sido solo un desahogo, ojalá hubiera sido una pulsión carnal, algo animal y efervescente, pero no.
Acarició la suave pátina de los pétalos y después deslizo la yema de sus dedos hasta el tallo, buscando las espinas y hundió sus dedos suavemente, hasta que una gota rojiza se deslizó por su piel.
- Valeria, mujer, ¿qué haces? ¿no sabes que las rosas pinchan?- él se había percatado en algún momento de ello, siempre lo hacía.
- Déjame- rió Valeria- necesitaba saber si todo esto había sido real.

2 comentarios:

Mastermind dijo...

Como siempre!! Un sobresaliente.!!

Mastermind dijo...
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