Hoy, ya hace 6 años de la última recaída de mi padre, mi Rey Inca. Yo andaba en tierras peruanas y mi hermana me escribió por una red social para decirme que "no me preocupara pero que papá estaba en la UCI del "Marañón", nuestra segunda casa durante una larga temporada.
Yo estaba a un océano de distancia y me acompañaban mi tía querida y mi primo. Pasamos un viaje bastante raro, porque andábamos preocupados y sin saber bien qué hacer, si darnos ánimos, llorar o qué.
Yo cogía mi vuelo dos días después, y entramos en la iglesia de "Santa Rosa de Lima", dejamos mensajes y velas, pedimos que le diera fuerza, al menos, que si la cosa iba mal, que me diese tiempo a llegar a Madrid y despedirme de él.
Le había entrado una infección en la sangre y todo era cuestión de su fuerza y defensas, ambas muy mermadas.
Da igual si eres ateo, religioso, agnóstico o crees en la ciencia, cuando tu padre pende de un hilo, solo puedes pedir al cielo.
Hoy alguien me ha recordado que era la festividad de Santa Rosa de Lima, y he encendido una vela en mi casa, a kilómetros de la capital peruana, que me sostuvo en esos días aciagos, donde solo podíamos confiar y pedir.
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