viernes, 5 de agosto de 2016

¿Eres feliz?

Todas las expectativas de vida que me forjé, se me han desmoronado.
Qué duro sentirse así, ¿verdad? Pues creo que así se acostumbra a vivir mucha gente, con ese quemazón en el pecho, amainado por una cotidianidad que nos templa un poco el alma. Te vas a ver qué ves en el Zara, en el Primark, a ver tiendas que te anestesien un poco las ganas de huir.
¿Qué trapito te has comprado para enmudecer tu realidad, tu desazón, esa frustración taimada que arrastra tu sonrisa dolorida?
Veo gente que está con gente por no estar sola, parejas donde la máxima pasión compartida es el degustar alguna bebida espiritosa que "les dé vidilla", a ver si la cerveza que bebes, o ese pelotazo de fin de semana, te dan ese remanso que la realidad no te posibilita.
Y para qué vas a cambiar el rumbo, ya te has acostumbrado a lo que tienes, que "oyes", que al menos tienes algo, a estas alturas pa' que complicarse la vida, para que intentar dar el campanazo y que todo el mundo sepa algo que tratas de disimular, que eres totalmente infeliz, menos mal, que aún te quedan esos pequeños placeres cotidianos, una copita de vino al final del día, una discusión de vez en cuando para arreglar el día, y mientras tanto, te preguntas, cómo sería tu vida si fueses algo más valiente, si tuvieses arrestos para cortar por lo sano, decirle adiós a ese compañero de piso al que llamas "pareja", y que hablen, y que digan, y que pienses que has caído en la locura, pero merece la pena, te lo juro, la locura sana muchas veces, que la cordura patológica y castradora.

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