- Para que te dé fuerza- le dijo
Yo cerré los ojos adivinando lo que iba a pasar...
- Gracias, dijo mi padre sonriendo, con la poca fuerza que tenía en ese momento, ¡pero yo soy Inca!
En definitiva, he aprendido que el sentido del humor jamás hay que perderlo, que es el arma más potente para alcanzar la ponderada: resiliencia, evolucionar y hacerse invencible.
Porque nos pueden intentar o conseguir arrebatar todo, pero la actitud de ganador o perdedor, inclinará las fuerzas en el combate.
Mi padre jamás leyó aquel libro, pero aquel t´titulo hizo su papel, sirvió para que mi padre entendiera, que con la tristeza pocas veces se consiguen las cosas, porque nos roba energía, cambió ese sentimiento por otro más potente si sabes canalizarlo correctamente, un poquito, de furia.
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