domingo, 12 de junio de 2016

Cambiando...

Yo era un miura. Me han hecho tanto daño que antes de caer, derribaba, antes de que me mordieran, atacaba, antes de parecer débil, "me comía a Dios por los pies", que se dice...
Pamplinas... 
Creedme. 

De nada sirve poner la tirita antes de que haya una herida, de nada sirve dar donde sabes que noquearás para evitar que te desbanque alguna flecha malintencionada de cupido...

Estoy de reformas, remodelándome, y no, no es un eslogan de marca sueca, pero casi. A nivel personal es el mismo trabajo que cuando compras un mueble en Ikea y lo intentas montar, SOLO.

No quiero ser un miura nunca más, no quiero ser un toro desbocado buscando yugulares para evitar perder, porque así no he ganado nunca, sino que he perdido personas que necesitaban algo de paciencia, cariño, y amor. El problema era que siempre pensaba que yo lo necesitaba más por todo lo que cargaba en mi mochila vital, pero, aunque así fuera de alguna manera, y por mucha ira y rabia que albergara en mi interior, me ha sido necesario entender que cada uno tiene sus propios demonios y guerras internas, luchas mayores o menores, pero igual de reseñables e igual de válidas.

Un día aparece alguien que te hace entender que ser una mala bestia no mitiga los dolores internos, solo los disfraza, y si lees esto quiero darte las gracias por haberme hecho sentir de nuevo, y hacerme ver, que ser vulnerable, débil, o estar muerto de miedo, puede ser positivo, y sobrecogedor.

En definitiva:

Brutal.

No hay comentarios: