Imagino que te estarás preguntando que qué hago, agradeciendo a mi ex por haberme dejado. O agradeciéndomelo a mí misma por haber hecho lo propio.
Pues bien, si tú novio o novia te deja tras años de relación al principio vas a entrar en una espiral: la temida y dolorosa espiral de los "por qués", otra aún más peligrosa: los "podría", y una aún más tóxica que debes evitar a toda costa: "He perdido el tiempo". Amar no es perder el tiempo, incluso cuando a uno no le aman.
Vale. No pasa nada. Oye todo el mundo tiene derecho a dejar y derecho a ser dejado, sí, derecho a ser dejado. Todos deberíamos tener esa deferencia por parte de alguien alguna vez.
Creo que la gente, a priori, no valora la oportunidad de dejar a tiempo una relación. Al final, se acaba cediendo en cosas que uno no debería, siendo sumiso cuando tampoco es la solución a los delirios de la relación... Subiendo fotos a las redes sociales porque como diría mi madre: "¿Qué dirán los de Pérez?".
Que ya no nos aguantamos, que tampoco sabemos gestionar ese bloqueo donde estamos y nadie sabe liderar el barco del amor, no pasa nada, izamos las velas y oye, abrimos una hipoteca en un banco, o mejor aún, tengamos un hijo, que lo de casarse es muy antiguo y uno se puede divorciar muy fácilmente.
¿Qué es el amor?
¿San Valentín?
¿Viajes en pareja?
¿Cenas para dos?
¿Aguantarse?
Cuando algo no funciona, y funcionar significa hacer su función, uno tiene que soltar.
El amor no tendría porque ser coyuntural ni interesado, la mejor frase que alguien que ose amarte te puede proferir es: "Te quiero porque no me sirves para nada". No me sirves para pagar la casa a medias, para independizarme o tener plan seguro todos los fines de semana, no me sirves para nada, qué bonito, qué bucólico, te estarás burlando, pero lo cierto, es que esta teoría goza de salud emocional y psicológica. Puro Prozac.
Cuando alguien te deja, a veces, solo quiere liberarte, a veces es la mejor expresión de amor que puede hacer, no estoy de acuerdo con la doble moral de hombres y hombrecitos (extensible a las mujeres también) de doble moral. La esposa o la novia oficial por un lado y la querida, la ilusión, por otro, y oye, todos contentos, bueno, igual el cornudo menos.
Cuando alguien me dijo que me amaba tanto, que de momento, tenía que dejarme, me quedé mirando a la lontananza un prolongado tiempo y totalmente deshecha. Al cabo del tiempo me di cuenta de que ha sido el mayor acto de amor que me pudo brindar alguien, soltar. Uno crece, alarga sus alas y deja de ser la mitad de algo para convertirse en alguien, y solo así puede volver con dignidad de donde voló.
Aunque eso, ya es otro capítulo del que hablaremos algún día.

No hay comentarios:
Publicar un comentario