Sacó un libro verde con el título de ‘La Herencia’ en la portada, junto a mi nombre.
- Lo he comprado, me dijo.
- Oh, vaya- dije mirando el libro como si el libro fuese quien me miraba a mí.
- Es más, ya lo he leído, incluso. Me encanta leer.
Yo me había quedado absorta y bloqueada.
- Bueno, me lo tendrás que firmar, ¿no?
- Sí, claro.- dije pensando que era la primera vez que firmaba un libro y lo dedicaba.
- Hay algo que quiero preguntarte.
Tragué saliva. Qué leches habría yo escrito.
- Sí, claro. - Volví a repetir como una autómata.
- En el libro, hay una parte en la que Valeria dice algo como: ‘llega un punto en el solo buscas querer o que te quieran, o al menos que lo parezca’.
- Coño, qué duro.- dije sabiendo que obviamente lo había escrito, pero que sonaba más fuerte si lo decía otra persona.
- Sí, lo es. ¿Lo piensas de verdad?
- Ahora ya no. No necesito que lo parezca, sino que me quieran aunque no lo parezca.
- ¿En qué cosas ves que Fernando te quiere?
- En que es sincero.
Por la tarde hablé con mi madre de ello y me dijo:
- No vas desencaminada. La sinceridad tiene mucho que ver con la lealtad, y la lealtad con el amor. Es un pilar fundamental.
Me quedé pensando en cuántas veces me había dejado querer o al menos pensar que parecía que me querían, y lloré.
Las lágrimas ayudaban a reblandecer la escayola de la máscara que llevaba años adherida a mi rostro, de apariencias y escaparate.
No hay comentarios:
Publicar un comentario