lunes, 18 de septiembre de 2023

El Día que Murió Mi Abuela

Yo daba clase de danza los sábados por la mañana. Era un grupo de mujeres jóvenes que venía desde el Ensanche de Vallecas. Las clases las daba en Rivas, a unos diez minutos en coche. Doy este dato porque igual es importante para lo que contaré después. Pues total, a mi abuela le dio por morirse tal que un sábado por la mañana. Así, de improviso, sin preguntar qué tal nos venía a los demás. He de decir, por si no se ha notado, que todo esto lo digo en tono irónico, porque es ‘de traca’ todo lo que ocurrió después.
Escribí a las alumnas, media hora antes de salir diciéndoles los que había pasado, que mi abuela se acababa de morir, y que teníamos que cancelar la clase, pero que no se preocuparan, que la recuperaríamos, que me tenía que ir al tanatorio y posteriormente al entierro, también les pedí que disculparan las molestias que les pudiera ocasionar. Mi sorpresa fue mayúscula cuando un rato después empecé a ver un rato después, que mis alumnas habían escritos sendos mensajes al grupo de mensajería común que teníamos y ninguno era de pésame o conmiseración hacia mi persona. Fue tremendamente doloroso constatar la poca consideración y comprensión a mi persona, hacia mi pérdida y hacia el momento de dolor absoluto que sentía. Llegaron a escribir que “eso no se hacía”, “que alguna ya había cogido el metro”, y que “llevaban toda la semana esperando a que llegara el sábado para bailar y que no era justo quedarse sin su hora y media de danza.
Fue tremendamente cruel lo que sentí. Días después vi que seguían en una actitud parecida, y les dije al grupo que de momento era lo mejor que dejásemos las clases. Era importante el dinero y la necesidad que cubrían las clases, pero no quería dar clase a gente como esa. No sería capaz de entregarme como hacía, de sonreír y de que saliera mi dulzura.
Sentí, por primera vez, que, a partir de ese día, elegiría a las alumnas a las que enseñaría. Sobre todo, quería que fueran buenas personas, el resto (la danza), se aprende poco a poco.
Mi abuela sé que me habría aconsejado lo mismo, que me valorase y que me quedase solo donde me tratasen bien.



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