Reescribamos el cuento; que cuando Ariel vaya a pedirle a Úrsula un hechizo que la convierta en una mujer bípeda, Úrsula le diga que mejor le cuente a Erik la verdad, porque empezar una relación ocultando quién eres no tiene sentido, que le cuente que ya está completa tal y como es. Que le diga que cambiar de aletas por pies puede ser algo más traumático e irrevocable de lo que imagina. Que le pregunte cómo hace para cantar así y Ariel la enseñe. No sé. Que aprendamos desde niñas lo constructivo que puede ser potenciar la hermandad entre mujeres.
Llámame idealista e ingenua.
Inocente.
Infantil.
Pero he vivido tanto tiempo entre guerras, que ahora solo quiero que si estás en mi vida no sea para luchar, sino para ayudarme a parar la guerra.
Pues eso, que no nos cuenten más cuentos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario