miércoles, 19 de abril de 2017

Ya no te tengo miedo

He despertado cuando aún no eran las 7 de la mañana empapada no en sudor, sino ahogándome en una especie de oscuridad vital. Me enfrentaba a ti por primera vez y el miedo que me daba tu mirada ganadora, altiva e inmisericorde. Estábamos compartiendo mesa y yo te decía que iba a hacer justicia, y tú te reías con altanería sin saber bien si era un señuelo o me atrevería a desenmascararte delante de todo el mundo.

Sucedía muchas veces, él levantaba la mano y yo cerraba los ojos gritando un 'no', que parecía un quejido. Lo peor venía después, porque no llegabas a bajarla sobre mi piel, marcada tantas veces bajo es palma, ese sonido que aún recuerdo cuando tu mano encontraba cualquier parte de mi cuerpo que te cogía mejor, y si me intentaba escabullir me cogías de la muñeca con una de tus garras para propinarme "mi correctivo aleccionador" con la otra.

Me he levantado con ganas de echar a correr y dejar el miedo atrás, luego me he dicho algo:
"Ya no huiremos más, pequeña, ya no somos ese frágil ser que un día tuvo que pasar por tal y constante humillación.

Ya no soy esa niña, aunque, esa persona siga siendo (desgraciadamente)
la misma..."

No hay comentarios: