jueves, 15 de diciembre de 2016

Tengo miedo

Tengo miedo.  Vale, no es muy valiente confesarlo. No me deja en buen lugar admitir mi debilidad, mis puntos frágiles, mi talón de Aquiles o tal vez sea lo más valiente que he hecho en mi vida, admitir que tengo miedo. Miedo a sentir, a enamorarme, a involucrarme, a que me cuentes qué te pasa  y que luego tenga que hablar de lo que me pasa a mí, que yo también tenga que desnudar algo más que la piel. Eso es fácil, pero tú me has demostrado que no te quieres quedar en el tacto y me lo has complicado todo, todos mis planes de rehuir, como he hecho siempre, de escabullirme, e incluso si intento boicotear la relación, pones expresión de espejo que rebota cada daga que te lanzo.
Y tengo miedo, porque te quedas, porque no puedo echarte más, me has dejado agotada, exhausta de luchar contra esto. Vale me rindo.
Me has dicho algo que me ha desarmado aún más: que tú también tenías miedo.
Y aún así no te has marchado, con tus dolores, tus traumas y tus cicatrices, con tus bromas y tu mal carácter, con tus días buenos y malos, sigues aquí, y eso me da miedo, pero yo creo que es del bueno.

No hay comentarios: