martes, 29 de marzo de 2016

Perdóname

Te pido perdón.

Por todo.

Tal vez nunca me entiendas, tal vez no llegaste a entenderme, pero, créeme que estaba tan saturada, que nada podía hacer para desvincularme de tanto dolor.
Huí de ti y de todo lo que significara parar mi ritmo, sentarme, mirar a los ojos a alguien, reconocer al otro, cuando aún no podía reconocerme a mí misma.
He estado rota tantos años, creyendo que estaba entera, que es ahora que, mirando atrás me doy cuenta de los descompuesta que me hallaba.
Quiero pedir perdón a todo aquel que se acercó y le mordí las ganas.
Aún hoy, me aparto cuando más necesito a la gente, me callo cuando más necesito gritar.
Aún hoy me guarezco en mi escondite cuando más necesito salir y respirar vida.
Así que te pido, que tires de mí una vez más, que apadrines a esta loba herida, que no me tengas pena, pero sí, ligera conmiseración.
Estoy curándome las heridas, pero a cada lametazo, supuran como colmillos rabiosos.
Tira de mí, sácame de mi cueva, aunque sea a empujones.






Dedicado a todos los buenos profesores. En especial a los míos.


domingo, 27 de marzo de 2016

La otra

Buscó en mí los mismos ojos que tenía ella, las dos los teníamos claros verdosos.

Se hizo conmigo las mismas fotos que con la susodicha, en los mismos parajes a los que me llevó a mí después.
Por eso llegué a pensar que yo había sido la segunda opción, y ella había sido la principal. Cuando vi sus fotos no podía dejar de mirar la verdosa mirada de "la otra", no era solo el color de los ojos, sino, la expresión del gesto, no podía mirarla, sin verme, confundida ante tal reflejo.
Esto me hizo pensar si le gusté alguna vez yo, o que realmente le enganchó de mí que le recordara a ella, y que tal vez ella era su verdadero amor.

¿Cómo podía saberlo?


¿Quién era la elegida principal y cuál "la otra"?

Lo supe enseguida, pero ya vino tarde la revelación, yo fui la que busqué otras miradas, que no tuviesen jamás el color de sus ojos, un color que solo veo sentada frente al mar, recordando cada momento de primavera bajo el influjo de su piel.

martes, 15 de marzo de 2016

Tricotilomanía, o ese "tirarse de los pelos"

"¡¡¡Esto es pa' tirarse de los pelos!!!"

Imagino que habréis escuchado esta frase coloquial alguna vez, pero en pocas ocasiones lo habéis visto como algo literal. La tricotilomanía, dicho objetivamente es una conducta que consiste en arrancarse el cabello deliberadamente.

¿Qué la produce?


Esta pulsión deviene acaecida por un estado de ansiedad que la desencadena.


¿Cuándo aparece?

Normalmente, según numerosos testimonios de personas afectadas por este"tic", aparece en la niñez, cuando el niño o la niña experimentan algún cuadro de angustia o ansiedad que no pueden verbalizar, expresar y por tanto, resarcirse y liberarse de situaciones traumáticas.


¿Por qué?

Normalmente, es una manera de sosegar el dolor emocional no expresado, sustituyéndolo por un pequeño dolor físico, que acaba siendo un remanso de paz, y calma, que paradójicamente, adormece el sufrimiento interno, sobre todo, deberíamos recalcar el "placer" que se experimenta después de llevar a cabo el ritual, ya que adormece la angustia y la ansiedad.

¿Lo puedo solucionar?


Bueno, nunca hay que perder la esperanza, eso está claro, lo malo es que es un hábito muy ancestral en una persona, que ha aprendido a convivir desde muy temprana edad con la ansiedad, mal encauzada y trabajada, y con esta manía que templa ese mismo estado. Tirarse del pelo no es más que un síntoma o como dirían en la PNL, la punta del iceberg, también lo más molesto, por ser lo más expuesto del problema, ya que esto se traduce en calvas capilares, debilitación del cabello, y la tendencia a jalarse del cabello.

Lo que debemos hacer es procurar trabajar nuestros niveles de ansiedad, ver cuándo se desencadenan, por qué, cómo mitigarlos... Y mientras lo intentamos, usar elementos disuasorios, como turbantes, pañuelos...

Y ante todo, no tener vergüenza por algo que no depende 100% de nosotros, y que en caso de que así sea, es un proceso paulatino y donde se requiere grandes dosis de aceptación y paciencia con uno mismo.

 

jueves, 10 de marzo de 2016

No te "ralles"

Bueno, la reina de la serenidad tampoco soy, qué queréis que os diga. Pero hago este escrito por si acaso le sirve a alguien, que nunca se sabe... Hasta hace no mucho, yo era una persona que cada cierto tiempo entraba en espiral por algo, siempre tenía una buena excusa para hacerlo, y siempre las hay, solo es proponérselo, ya os digo, hay miles, y cada vez sabes enredarte mejor...
Qué queréis que os diga... Me ha salido cara la broma, a mi gente la he vuelto loca y nada me hacía sentirme tranquila del todo, siempre había algo que "oyes", se me atascaba en el gaznate emocional, visceral, whatever... Y de repente lo vi, vi una caótica y ensimismada mujer erigiéndose en el adn de la neura, la peor información genética, enraizada en nosotros desde siempre:
El Miedo
     y
La Duda...

Todo se solucionó cuando descubrí que gracias a Dios podía meter la pata, de vez en cuando, equivocarme, no disociar bien los esfínteres y... qué leches: cagarla.

Descubrí que a veces es mejor pedir perdón que estar todo el día pidiendo permiso, y que cuando la gente ve que la cagas porque ha sido una disfunción fisiólogica, también saben perdonarte. Y viceversa.

He sido siempre tan sumamente exigente conmigo misma, que no me permitía tener el más mínimo error con nada, y os diré algo, así, sí que te vas a la...

M
I
E
R
D
A

martes, 1 de marzo de 2016

Ya no muero de amor

Casi me muero de amor. Casi. Pero he de deciros algo. De amor, como dice Sabina, nadie se muere.
Él salía de una dura relación, o más bien, ruptura... Qué más da, yo arrastraba un pasado con ansias de futuro y un as en la manga, por si acaso despegaba el juego. No sé si él llegó a enamorarse, pero estando con él, era la única manera de no acordarme de ti, y sí, eso me valía.
En algunos ademanes, te veía y de nuevo mudaba mi mente. ¿Has estado alguna vez con alguien con quien sabes que por distintas circunstancias será imposible que la relación evolucione? ¿Y que eso sea lo que más te motive para seguir?
Me bebía su amor a "bocanás", me era indiferente el resto del mundo, porque su presencia me reconfortaba.
Me besó la última vez que nos vimos, hará unas horas, le susurré un "me muero", pero lo cierto fue que me moría antes de que llegase, que supo resucitar en mí cierta ilusión marchita y supo decirme, que todavía quedan hombres capaces de quitarte el aliento, y no de matarte de amor, sino de llenarte de vida.