miércoles, 2 de agosto de 2017

Cuando salgo de terapia

Recuerda esto: La recaída forma parte de la recuperación.
Sé lo duro que está siendo todo esto, todo este rollo de circunstancias colaterales que te ha tocado vivir desde que naciste, que han intentado noquearte, doblegarte y quebrarte, de momento la vida no ha conseguido romperte, y si lo ha hecho alguna vez, también has sido inteligente y te has hecho ya con un libro de "Cómo recomponer una vida en 10 cómodos pasos".
Trabajas, estudias, y bailas.
Sonríes con más fuerza cada vez que sopla tormenta y te encaramas aún con más fuerza a lomos de la vida y a veces sientes que nunca será suficiente, que ir a terapia ayuda, pero que igual lo necesitarías todos los días, que es extenuante el luchar desde la niñez y que sí, que vale, que lo que no te mata te hace más fuerte, pero te deja hecho mierda, así que no te voy a contar cuentos, ni te voy a decir frases de manual que te dicen cada vez que cuentas tu vida y dejas tan descuadrado al personal, que no pueden dejar de intentar acompasarte diciéndote frases neutrales, pero vacías.
Y sí, escúchame, no hace falta que seas quién fuiste, ¿vale?
Créeme, aunque parezca que ahora eres más frágil, y que quieras huir cada vez que vuelve a aflorar tu antiguo yo, escapista y elusivo, pero no, esa persona que eras ya hizo todo lo que pudo por ti, y ahora toca quitarse el caparazón y decirle al mundo que tú no has venido de prueba, que vienes a quedarte y que no vas a rendirte, porque si te rindes alguna vez, escúchame, asegúrate de que sea solo para ganar.

No hay comentarios: