A veces necesitas delegar, dejarte llevar, dejar de controlar. Qué coño. Relajarte.
Hacía tiempo que no podía hacerlo y no me he dado cuenta hasta que tú has aparecido en mi vida, y de repente, me has cogido el bolso de Mary Poppins que llevaba ya casi a rastras.
Vivimos en una sociedad donde o dependemos de la pareja para todo, o nos erigimos como abanderados de una autonomía, casi patológica. No queremos que nadie nos ayude en "nuestro cometido" que es nuestra vida.
Estoy feliz de haberle encontrado y de poder fiarme ciegamente de alguien de nuevo, y no no estoy acostumbrada a dejarme llevar y menos por amor, pero me lo pones tan fácil, que no he tenido casi ni que elegirlo, hay cosas que suceden, con esa fluidez que solo da el verdadero amor.
Y no, ni el más duro invierno venció nunca a la llegada de la primavera.

No hay comentarios:
Publicar un comentario