Los finales felices están sobrevalorados,
Y aunque el nuestro haya volado,
Me ha dado alas intentarlo.
Yo perseguía mariposas,
hasta que entré en tus mazmorras
y me enseñaste que hasta las tinieblas
expiden a veces luz.
Me gustaste hasta a oscuras,
Sin vernos,
Casi a tientas,
Con nuestras heridas a cuestas,
Y tan ávidos de amor.
Y supimos enseñarnos,
Compartirnos,
Y respirarnos,
Entre trifulca y esperada reconciliación.
Y si algo he aprendido es que todo no está perdido,
Que aun quedan días nublados en los que sigue saliendo el sol.
Solo quería decirte que has convertido sin haberlo sabido,
el 14 de febrero en un atisbo de ilusión.

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