Eso de quererse a sí mismo es algo que
continuamente oigo a los gurús del “todo a cien” emocional, y
nunca sabía muy bien en qué debía consistir, y por lo tanto, creo
que tampoco sabía muy bien en que consistía eso de querer a otro. Y
es que de alguna manera, todos cojeamos en el mismo punto: No tenemos
ni idea de amar. Ni idea. Ojo, que es como los exámenes tipo test,
si no restan las erróneas mucho, igual hasta apruebas si te guías
por la intuición y el sentimiento, pero tanto en los exámenes como
en la vida, jugarte todo al azar, suele ser muy peligroso.
Yo solía conformarme con lo que se me
ofrecía sin poner mis límites, mis reglas, y lo peor de todo, sin
preguntarme si eso “me era suficiente”. Ahora es cuando me doy
cuenta de las veces que estuve con personas que no me terminaban de
hacer sentir plena o que no me brindaban todo que yo necesitaba. En
mi estado de poca estima hacia mí misma, soportaba relaciones que no
iban a ningún lado porque inconscientemente pensaba que al menos
tenía “algo” y que a lo mejor no podía aspirar a algo mejor. Y
así, fue como comenzó mi declive antes de darme cuenta de que no me
valoraba, y ¿cuándo cambió todo? Cuando dejé de jugar a las
quinielas del amor, aposté por mí misma en primer lugar, eso lo
cambió todo.

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