martes, 21 de febrero de 2017

Cómo saber si alguien te quiere de verdad?

Para mí, el mayor síntoma de amor hacia alguien, es darle seguridad. Una de las frases que siempre alguien a quien quiero mucho, mi padre, es: "tranquila, mañana vemos cómo lo arreglamos..." Y es una frase que siempre me ha reconfortado mucho, aún ahora, cuando ya no soy una niña y me valgo por mí misma. Y no, no vale que te la diga cualquiera, porque cuando me la han dicho otras personas solo han conseguido ponerme más nerviosa e insegura. Entonces, ¿cómo podemos transmitirle a alguien que queremos ese respaldo?
Hace poco mi padre, en un momento de bajón y agobio personal, me dijo algo nuevo: "Tranquila Jessica, al final no sé cómo lo haces, pero todo termina saliéndote bien, así que esto también te saldrá bien", yo sonreí y le creí, porque siempre le creo, y aunque no siempre todo me sale bien, seamos sinceros, un padre nunca va a mentirte, al menos que sea para conseguir una futura verdad: Que creas en ti mismo.

domingo, 19 de febrero de 2017

¿Cómo quererse a uno mismo?

Eso de quererse a sí mismo es algo que continuamente oigo a los gurús del “todo a cien” emocional, y nunca sabía muy bien en qué debía consistir, y por lo tanto, creo que tampoco sabía muy bien en que consistía eso de querer a otro. Y es que de alguna manera, todos cojeamos en el mismo punto: No tenemos ni idea de amar. Ni idea. Ojo, que es como los exámenes tipo test, si no restan las erróneas mucho, igual hasta apruebas si te guías por la intuición y el sentimiento, pero tanto en los exámenes como en la vida, jugarte todo al azar, suele ser muy peligroso.
Yo solía conformarme con lo que se me ofrecía sin poner mis límites, mis reglas, y lo peor de todo, sin preguntarme si eso “me era suficiente”. Ahora es cuando me doy cuenta de las veces que estuve con personas que no me terminaban de hacer sentir plena o que no me brindaban todo que yo necesitaba. En mi estado de poca estima hacia mí misma, soportaba relaciones que no iban a ningún lado porque inconscientemente pensaba que al menos tenía “algo” y que a lo mejor no podía aspirar a algo mejor. Y así, fue como comenzó mi declive antes de darme cuenta de que no me valoraba, y ¿cuándo cambió todo? Cuando dejé de jugar a las quinielas del amor, aposté por mí misma en primer lugar, eso lo cambió todo.


lunes, 13 de febrero de 2017

Feliz San Valentín

Los finales felices están sobrevalorados,
Y aunque el nuestro haya volado,
Me ha dado alas intentarlo.
Yo perseguía mariposas,
hasta que entré en tus mazmorras 
y me enseñaste que hasta las tinieblas 
expiden a veces luz.
Me gustaste hasta a oscuras,
Sin vernos,
Casi a tientas,
Con nuestras heridas a cuestas,
Y tan ávidos de amor.
Y supimos enseñarnos,
Compartirnos,
Y respirarnos,
Entre trifulca y esperada reconciliación.
Y si algo he aprendido es que todo no está perdido,
Que aun quedan días nublados en los que sigue saliendo el sol.
Solo quería decirte que has convertido sin haberlo sabido, 

el 14 de febrero en un atisbo de ilusión.

miércoles, 8 de febrero de 2017

Cuando hay que terminar una relación

El problema no era que él no sumara, es que yo empecé a sentir que me restaba, que me agotaba cada día más la energía vital, que me extenuaba el ánimo, la cordura, y que me sentía como una funambulista andando sin nadie que esperara abajo por si caía, él no era ni mi cuerda, ni mi red, él era viento que me hacía tambalearme cada vez más, por eso supe que lo nuestro había terminado.
Y el problema no era que él quisiera que le amara, por supuesto que no. El problema es que él quería que le quisiera más que a mí. Porque para estar con él, tal como él quería, tenía que quitarme de mí, despojarme de cierta dignidad y de amor propio, casi como muestra de mi amor por él.
Y de repente, pasó. Dije como diría mi abuela Grimaneza: "ya no ya", bloqueé su número y lloré en mi coche durante tres cuartos de horas mientras alguien me daba pañuelos y me recogía los que ya estaban totalmente llenos de lágrimas y sueños rotos.
Y es que Lucifer no fue expulsado del cielo por querer ser como Dios, sino por querer ser "Dios", y por mucho que se quiera, eso no se le puede permitir a nadie.

miércoles, 1 de febrero de 2017

Cuando me infravaloraba

Aún recuerdo cuando no me daba mi valor, esos días en los que huyendo de tantas cosas, me ofrecía al mejor postor, a quien más me dijese que me quería, aunque fuera mentira, yo quería música alta, oscuridad y por qué no decirlo, silencio en medio de tanta vorágine.
No valorarse es el camino más rápido hacia el abismo. Sí. Ese pasadizo sin retorno que va derechito al inframundo de Ares y que como caigas no sabrás ni cómo salir a no ser que alguien que pase por ahí decida arriesgarse por ti, sacarte de esa lúgubre laguna, y darte unos toquecitos en el corazón, pa' que espabiles.
El otro día vi a mi antigua "yo" vagando enfrente de mí, y quise ir a rescatarla, de repente avisté que yo no me había movido de mí, y que el pasado estaba superado, o casi, ya no quiero callejones sin salida, ahora solo busco ventanas con vistas al mar, que son menos nocivas y más atractivas, aunque claro, como todo lo bueno, también son las que más vértigo dan.