Bueno, fuera tabúes, vamos a hablar claro, nunca que me han dejado plantada, bueno, corregiré:
Nunca antes me habían dejado plantada. El primer plantón de mi vida fue una gran experiencia para mí, lloré en el lugar donde había quedado con él cuando me percaté que no iba a asistir a la cita que previamente él había concertado. Y no sé bien por qué lloraba, si era por orgullo propio o si porque esa persona sabía perfectamente que habría sido una equivocación vernos aquel día. Y puedo constatar de que lo habría sido, sin embargo, él me dijo, un: "Espera, perdóname, ahora es mejor que no quedemos..." Pero yo no atendía a razones. En mi cabeza no entraba otra hoja de ruta más que la de: "hemos quedado y has de venir", y no, no vino.
Dicen que si te dejas fluir, el destino te dará lo que necesitas y no lo que quieres, y aunque yo ese día no sabía que lo necesitaba tanto. Si hubiésemos quedado ese día, seguramente, hubiésemos calmado una sed más primaria y exenta de alma. Postergar el alma me venía bien, estaba en una época de mi vida en el que hablar más allá de cuatro bromas con alguien, me sobraba, me parecía accesorio.
Ese día yo podía haberle entregado muchas cosas, pero no el corazón, no mi transparencia, no me hubiera "dado", y él lo apreció antes de quedar, por eso, me volvió a dar algo que yo necesitaba.
Darme cuenta de que no teníamos que terminar nada, tan solo esperar, para empezar algo.
Jessica. León. Escritora ciclotímica establecida en la estratosfera de la molestia. La china de tu zapato.
viernes, 27 de enero de 2017
lunes, 23 de enero de 2017
¿Y tú que has hecho hoy para sentirte mejor?
Creo que a mi chico le sentó un poco mal que le dijera que yo no le quería para que me hiciera feliz. Me explico. Sé que no fue la mejor frase a lo mejor en aquel momento, pero oye, si voy a estar con una persona, prefiero ser lo más clara posible. Creo que en primer plano, mi comentario abrió en él una zanja a nivel del palpitante corazón, pero luego entendió lo que yo había querido decir...
Cuando ensarté esa frase en sus oídos, proferí sin querer una bajada de autoestima considerable en su persona.
¿No te hago falta para nada entonces, Jess? ¿No te hago feliz? ¿No te sirvo para nada?
Bueno, he de decir que me sentí bastante abrumada debido a toda la hecatombe que se había originado. Pero luego le expliqué que adoraba que estuviera en mi vida realmente, aunque no me hacía falta para nada en realidad. Oh, Dios mío, eso fue aún peor, me miró de una manera que pensé que me dejaría en ese mismo momento si yo no jugaba bien mi baza de alegaciones...
"Me complementas, pero no me completas, porque yo ya estoy completa, con mis ruinas y edificios, con mis masacres y nacimientos, con mis dramas y mis triunfos. No te necesito para ser feliz, en realidad, no te necesito para nada."
- ¿Y por que estás conmigo entonces, Jessica?
- Solo porque te quiero, ni más ni menos. Soy feliz por mí misma, y tú deberías serlo por ti mismo, no por estar conmigo, aunque eso pueda aumentar nuestro nivel de plenitud vital, por supuesto, y así lo prefiero.
No sé si le quedó muy claro el concepto, pero a día de hoy, seguimos juntos.
Cuando ensarté esa frase en sus oídos, proferí sin querer una bajada de autoestima considerable en su persona.
¿No te hago falta para nada entonces, Jess? ¿No te hago feliz? ¿No te sirvo para nada?
Bueno, he de decir que me sentí bastante abrumada debido a toda la hecatombe que se había originado. Pero luego le expliqué que adoraba que estuviera en mi vida realmente, aunque no me hacía falta para nada en realidad. Oh, Dios mío, eso fue aún peor, me miró de una manera que pensé que me dejaría en ese mismo momento si yo no jugaba bien mi baza de alegaciones...
"Me complementas, pero no me completas, porque yo ya estoy completa, con mis ruinas y edificios, con mis masacres y nacimientos, con mis dramas y mis triunfos. No te necesito para ser feliz, en realidad, no te necesito para nada."
- ¿Y por que estás conmigo entonces, Jessica?
- Solo porque te quiero, ni más ni menos. Soy feliz por mí misma, y tú deberías serlo por ti mismo, no por estar conmigo, aunque eso pueda aumentar nuestro nivel de plenitud vital, por supuesto, y así lo prefiero.
jueves, 19 de enero de 2017
¿Me guardas un secreto?
¿Sabes lo mejor de contar un secreto? Pues que es como el efecto mariposa, la sinceridad parece contagiosa, y si estás atento, puedes ser testigo de las confesiones más íntimas de alguien. Corazón a corazón.
He decidido dejar de tener tantos tapujos y contarle mi vida a los míos. Qué coño. A tomar vientos las frases encriptadas y los jerogíficos que lanzas con intención de que alguien vea que necesitas exorcizar un turbio silencio lleno de rincones oscuros.
Y oye, que salga el sol por Antequera, y pregúntame que hoy mi lengua busca guerra de la buena. Que no me callo más, que me juzguen lo que quieran. Fuera traumas, fuera penas.
No os llevéis ingún secreto a la tumba. No olvidéis algo, el dolor no es como el saber, el dolor sí ocupa lugar, y hay que hacer hueco, para esas cosas que no haga falta, ocultar.
He decidido dejar de tener tantos tapujos y contarle mi vida a los míos. Qué coño. A tomar vientos las frases encriptadas y los jerogíficos que lanzas con intención de que alguien vea que necesitas exorcizar un turbio silencio lleno de rincones oscuros.
Y oye, que salga el sol por Antequera, y pregúntame que hoy mi lengua busca guerra de la buena. Que no me callo más, que me juzguen lo que quieran. Fuera traumas, fuera penas.
No os llevéis ingún secreto a la tumba. No olvidéis algo, el dolor no es como el saber, el dolor sí ocupa lugar, y hay que hacer hueco, para esas cosas que no haga falta, ocultar.
lunes, 16 de enero de 2017
El amor que yo quiero
No sé bien lo que quiero, empecemos por el principio, lo que tengo claro es que no quiero que mi pareja venga a rescatarme. No quiero que nadie venga a sujetarme el bolso o a compadecerse de mi vida y vicisitudes. No quiero una persona que deje su vida por mí y que me lo dé todo. No quiero una persona sin personalidad, que no sepa ponerme límites y que no permita que yo oponga objeciones, de igual manera. No quiero por supuesto, alguien dominante, pero no quiero a alguien con capacidad de manipular escondida tras una faceta de bondad y dedicación sin reservas.
Quiero a alguien que me aguante, claro, pero también que sepa decirme que me tuerzo si lo hago, lo que tengo claro es que no quiero una muleta que me ayude en el camino, no quiero un mayordomo, no quiero un pelele a mi lado que luego me cobre cara su entrega, que en un renuncio me espete algo así como: "¿Así me pagas lo que he hecho por ti?"
Puede, como bien dicen las malas lenguas, que me equivoque al elegir a esa persona, pero soy libre para equivocarme de la mejor manera y con la mejor persona, si terminara esto mañana, doy fé de que jamás nadie me ha dejado mejor de lo que me encontró cuando me conoció, y solo por eso, merece la pena.
Quiero a alguien que me aguante, claro, pero también que sepa decirme que me tuerzo si lo hago, lo que tengo claro es que no quiero una muleta que me ayude en el camino, no quiero un mayordomo, no quiero un pelele a mi lado que luego me cobre cara su entrega, que en un renuncio me espete algo así como: "¿Así me pagas lo que he hecho por ti?"
Puede, como bien dicen las malas lenguas, que me equivoque al elegir a esa persona, pero soy libre para equivocarme de la mejor manera y con la mejor persona, si terminara esto mañana, doy fé de que jamás nadie me ha dejado mejor de lo que me encontró cuando me conoció, y solo por eso, merece la pena.
sábado, 14 de enero de 2017
Rebirthing
Un día como hoy, hace 17 años le gané
el pulso una vez más a la vida. Sé que suena elocuente, amarillista
o demasiado morboso decirlo así, pero no sé como expresarlo de otra
manera.
Un día como hoy hace 17 años, un
coche me atropelló cuando me dirigía al colegio, y me hizo
reaccionar a la vida y darme cuenta, de que alguna manera u otra, yo
también estaba siendo atropellada en otras parcelas de mi vida, sin
ir más lejos, sufría “bullying” en clase y me había vuelto muy
introspectiva y reservada.
A veces, como dice mi amiga Paz, solo
hace falta que nos muevan “el árbol” para que uno se dé cuenta
de que se está quedando apocado, “pa' dentro”, y en color sepia,
uno aprende a molestar lo menos posible, uno aprende a ser
transparente y a bajar la cabeza en la vida.
Hasta que una persona o acontecimiento
te hace agitarte y plantearte si es bueno seguir a la sombra, en ese
rincón de confort donde no ocurre nada malo, pero tampoco nada
bueno.
Supe que tenía que cambiar el rumbo de
mi vida mientras volaba por los aires después del frío impacto del
bólido y solo podía preguntarme angustiada algo: “¿cómo caeré
cuando mi cuerpo se rinda a la gravedad? ¿Seguiré viva cuando eso
pase?
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