domingo, 18 de diciembre de 2016

Soy ex-adicta

Cuando uno no es capaz de superar algo que le agrede el alma, se lo "auto-cura" con alguna adicción, algunos usan drogas, otros el alcohol, otros el deporte, otros con el trabajo, otros con lo que creen que es amor... Yo me enganché a viajar. Necesitaba huir cada cierto tiempo de una atmósfera que me se hacía irrespirable, una realidad de la que huía, que no quería mía.
Viajaba con rumbo y errante, perdida, para encontrarme. Era como inyectar una buena dosis de morfina en mi maltrecho corazón.
Pero ahora ya no necesito viajar para huir, ya no huyo, ya no tengo miedo, ya no rebusco en un futuro queriendo borrar un pasado, ahora estoy lúcida y con ganas de enfrentarme a plena luz con la realidad, estoy preparada, pero viajo la semana que viene y me siento como un ex alcohólico que por primera vez va a una fiesta sin usar un brebaje etílico para meterse en su papel lúdico.
Tengo que aprender a vivir de nuevo, porque ya no hay subterfugios, porque ya no hay máscaras, porque ya no hay nada que me dé más miedo que huir y emborracharme de vida, sin filtrar sin guardar nada en la  recámara de la memoria.
Ahora quiero ser consciente de todo, y viajar para ir, no para irme.

jueves, 15 de diciembre de 2016

Tengo miedo

Tengo miedo.  Vale, no es muy valiente confesarlo. No me deja en buen lugar admitir mi debilidad, mis puntos frágiles, mi talón de Aquiles o tal vez sea lo más valiente que he hecho en mi vida, admitir que tengo miedo. Miedo a sentir, a enamorarme, a involucrarme, a que me cuentes qué te pasa  y que luego tenga que hablar de lo que me pasa a mí, que yo también tenga que desnudar algo más que la piel. Eso es fácil, pero tú me has demostrado que no te quieres quedar en el tacto y me lo has complicado todo, todos mis planes de rehuir, como he hecho siempre, de escabullirme, e incluso si intento boicotear la relación, pones expresión de espejo que rebota cada daga que te lanzo.
Y tengo miedo, porque te quedas, porque no puedo echarte más, me has dejado agotada, exhausta de luchar contra esto. Vale me rindo.
Me has dicho algo que me ha desarmado aún más: que tú también tenías miedo.
Y aún así no te has marchado, con tus dolores, tus traumas y tus cicatrices, con tus bromas y tu mal carácter, con tus días buenos y malos, sigues aquí, y eso me da miedo, pero yo creo que es del bueno.