jueves, 14 de abril de 2016

Me corto la coleta

No quiero más escarceos.
No quiero más amantes venideros.
Que luego ni conservo en la memoria ni en el recuerdo.
No quiero más nombres que olvido y confundo.
Qué más da, todos significan los mismo y por ninguno sufro.
Soledad teñida del vino que nos hace creer que es amor.
-¿Y qué quieres?-
Me preguntó escondido en la negrura de la noche.
Quiero un amor arrebatador, que me haga olvidar todo, o recordarlo,
o qué sé yo...
Quemarme en los infiernos,
o que sea oasis en mi desierto.
Quiero un amor salvaje, y apaciguado,
un candil, o una hoguera quiero.
Y no sé si te quiero a ti,
o uno como tú deseo.
A orillas de tu presencia descubrí,
que ya quería sentar la cabeza.
Y quién sabe si soy sirena encallando o la tierra esperando su galera.
Pero quiero,
que sí he de sufrir que sea por algo real,
vivo,
que sea por el amor más grande que pueda sentir nadie.
De esos que te cambian la vida.
De esos alquímicos,
Proféticos,
inolvidables,
insondables.
De rutina, de cocina,
de dormitorio,
de vida.
Loco,
y
Estable.

No hay comentarios: