lunes, 8 de febrero de 2016

Quiero un marido

Busco un marido. Sí, lo que lees. Abstenerse los que van a intentar disuadirme, y más quien disponga de un marido a su merced.
Quiero un marido, y no intentéis convencerme de que por qué no mejor un amante, así, sin compromiso ni na', o un novio, de cita y visita, y luego cada uno pa' su casa y Dios en la de todos.
Que no, que lo tengo muy claro, que quiero un marido, para aprovechar los domingos de cine o de "peli y mantita", un marido que me abrace al dormir, y me diga: "Vamos nena, a por ello", que me sonría con complicidad y por qué no, admiración.
He puesto velas rojas y rosas a San Judas Tadeo, a San Pancracio, a Buda, y al Hado, a ver si por algún lado mis plegarias surtieran efecto, estoy por llamar a Juan Tamariz, como esto no fluya.
He comprado inciensos de distintas fragancias para que me ayuden a elevar mis peticiones al Altísimo, y estoy haciendo cada día el saludo al sol, para purificar mis chakras, y poner a punto mi automóvil vital.
Pero no me convence nadie, no quiero un marido a la desesperada, ese es el problema, no me vale cualquiera que me haga caso, ni cualquiera que me quiera, si no, ya estaría infelizmente casada, con el mocho en la cabeza y la guatiné a cuestas, gritándole al Borja que se esté quieto o se queda sin la "Play".
No quiero un marido de rebote, ni de improviso, quiero un marido, que sea para mí, que esté deseoso de una mujer anárquica, que no sea un calzonazos, pero tampoco un dictador emocional.
Mis premisas, lo lanzo al universo, son las siguientes:
- Que sea inteligente
- Guapo
- Que sea fiel y leal, y no solo en el sentido carnal propiamente dicho
- Que me haga reír
- Pacífico
- Trabajador
- Que los folículos capilares de la cabeza los tenga activos y uniformemente distribuidos para que no claree el cartón del susodicho
- Que sepa ser sutil
- Que sepa quererme como necesito
- Que me deje reír o llorar cuando así me nazca
- Que me coja de la mano al pasear
- Que me diga, que aunque esté conmigo, yo no necesitaba un marido, pero que es genial haber coincido.
- Que tenga cosas que enseñarme y aportarme
- Que me recuerde a él mismo

Así que hago un avioncito de papel con mis querencias y la hago volar, a ver a quién llega, oye, uno nunca sabe si mi marido también tiene alas, como yo, y esta volando buscando compañera de viaje y de cielos, dos aves buscando un ancla, el ancla que te da el amor.



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