domingo, 18 de enero de 2015

Tomemos un café

Este amor,
ni tuyo ni mío,
esta entraña,
que me come y devora.
Que me diluye toda,
que me quema,
que me asfixia,
que es mi aire,
mi muerte,
mi vida.
Este amor,
ni tuyo ni mío, del tiempo,
de sus costuras,
de los pliegues del quizá,
de tomarnos un café,
y que ese café se convierta en toda una vida.
Ese sol que me hiela,
ese frío que me abrasa.
Que no seas mío,
y ser tuya,
saber que nos pertenecemos.
Esa parcela que nadie puede traspasar,
estamos casados desde hace tiempo,
somos dos,
somos uno,
somos boca,
palabra,
carne,
futuro.

Jessica.

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