eso te lo digo de entrada...
No fue besarte,
quererte,
tomarte,
dejar que me tomaras...
Vivir contigo...
Lo más difícil era saber que la decisión de seguir o no,
siempre estaba en tu mano,
tener la espada de Damocles,
ejecutando una danza macabra sobre mi cabeza...
Nada me importaba,
decir algo distinto sería mentir,
estaba ciega, vendada, sumisa,
Todo me daba igual,
hubiera sido capaz de vender mi alma al diablo por seguir a tu lado,
hubiera sido capaz de enroscarme a tus brazos,
quedarme colgada hasta que algo me arrancase de tu piel,
de tu olor,
del sonido de tu respiración,
de tu voz...
Aún me despierto a veces perdida entre mil pesadillas,
asida a tu cuello,
gritando,
suplicando que no me sueltes.
- !Quédate conmigo¡ Por favor, no te vayas...
Casi ahogada, asfixiada entre lágrimas te busco entre mis sábanas, raídas de dolor.
Ya no estás.
Y ni taparme entera me quita el frío.
Odio tu cobardía.
Odio tu ausencia.
Tanto como que amaba tu presencia.
Tu ser,
tu estar,
y esa persona que fui a tu lado,
esa persona que aunque no la sientas sigue colgada y acurrucada en tus hombros, esperando,
que alguna vez,
la vuelvas a abrazar.
Jessica.
No hay comentarios:
Publicar un comentario