Yo
daba clase de danza los sábados por la mañana. Era un grupo de mujeres jóvenes
que venía desde el Ensanche de Vallecas. Las clases las daba en Rivas, a unos
diez minutos en coche. Doy este dato porque igual es importante para lo que
contaré después. Pues total, a mi abuela le dio por morirse tal que un sábado
por la mañana. Así, de improviso, sin preguntar qué tal nos venía a los demás.
He de decir, por si no se ha notado, que todo esto lo digo en tono irónico,
porque es ‘de traca’ todo lo que ocurrió después.
Escribí
a las alumnas, media hora antes de salir diciéndoles los que había pasado, que
mi abuela se acababa de morir, y que teníamos que cancelar la clase, pero que
no se preocuparan, que la recuperaríamos, que me tenía que ir al tanatorio y
posteriormente al entierro, también les pedí que disculparan las molestias que
les pudiera ocasionar. Mi sorpresa fue mayúscula cuando un rato después empecé
a ver un rato después, que mis alumnas habían escritos sendos mensajes al grupo
de mensajería común que teníamos y ninguno era de pésame o conmiseración hacia
mi persona. Fue tremendamente doloroso constatar la poca consideración y
comprensión a mi persona, hacia mi pérdida y hacia el momento de dolor absoluto
que sentía. Llegaron a escribir que “eso no se hacía”, “que alguna ya había
cogido el metro”, y que “llevaban toda la semana esperando a que llegara el
sábado para bailar y que no era justo quedarse sin su hora y media de danza.
Fue
tremendamente cruel lo que sentí. Días después vi que seguían en una actitud
parecida, y les dije al grupo que de momento era lo mejor que dejásemos las
clases. Era importante el dinero y la necesidad que cubrían las clases, pero no
quería dar clase a gente como esa. No sería capaz de entregarme como hacía, de
sonreír y de que saliera mi dulzura.
Sentí,
por primera vez, que, a partir de ese día, elegiría a las alumnas a las que
enseñaría. Sobre todo, quería que fueran buenas personas, el resto (la danza),
se aprende poco a poco.
Mi
abuela sé que me habría aconsejado lo mismo, que me valorase y que me quedase
solo donde me tratasen bien.