Tenerle pena a alguien es darle permiso para que se convierta en un mediocre, en un pobre infeliz, en un ser gris, en una sombra de sí, en un conformista, regatista sin vela, que acabará siendo un náufrago a la deriva.
No nos vamos a engañar, todos tenemos esa dualidad, elegir el bien o el mal, y el mal, es la opción más fácil. Que te han roto el corazón, que te han hecho daño, que curras en un sitio que te aburre, que pasas de todo, que nada te hace sentir pleno, que solo estás ahí para pagar la hipoteca, que si no tienes cojones para tomar una decisión, que a ver si las cosas se asientan solas, y a ver si sigo ahí para ver cómo te autodestruyes, a ver si de paso yo también acabo yendo en contra de mí misma antes de ir a por ti, y gritarte a la cara, que no aguanto más y voy a tirar de la cuerda que nos une, que me rindo, que ahí te quedas, que antes de ponerte de nuevo por delante, me tatúo un corazón en el alma.
Y sí, sé de sobra que aguantando un poco más te acabarías quedando conmigo, cogiéndome de la mano y no soltándome jamás, que solo se trata de tragar un poco más de veneno, pero la última vez, casi me muero, y el precio que he de pagar para que te quedes, para que me elijas, para que reacciones, está pudiendo conmigo, ya no sé bien qué me ha hecho quedarme ahí tantas veces, creo que ya se ha tratado de mi propio orgullo, quedarme para ver si era verdad que te "ganaba", que acababas viendo en mí, la oportunidad que yo vi en ti.
Me rindo, tú ganas. Quédate con tu indiferencia ante la vida, tu manera de justificarte para no hacer nada, ah, sí, y ódiame por ser la única que te diga las cosas a la cara, por ser la única persona capaz de escupirte la realidad descarnada a las claras, tú ganas, pero yo soy la que venzo, porque prefiero ganar mi guerra, que ganar en tus batallas.
Jessica. León. Escritora ciclotímica establecida en la estratosfera de la molestia. La china de tu zapato.
martes, 25 de julio de 2017
lunes, 17 de julio de 2017
DEP, Naiara
El silencio mata, el silencio es cómplice, el silencio de la honorable gente buena, "esa" que no hace el mal, pero que lo presencia y no se molesta en hacer algo por frenarlo, por denunciarlo, por enfrentarse cara a cara con el que agrede, con el que abusa.
Mi querida Naiara, ya no harás tus 9 años el 1 de octubre porque te han arrebatado a golpes la vida, lo que jamás consiguieron quitarte fue esa sonrisa de princesa que iluminaba tu rostro y que se ha quedado grabada en mi mente mientras leía en el periódico tu caso. Tu familia sabía que sufrías, pero tal vez no pensaron que un día se traspasarían los límites, tal vez pensaron que bueno, que unos golpes no te matarían al fin y al cabo, que serías fuerte y los aguantarías como venías haciendo desde hace tiempo.
Yo los he escuchado todos y cada uno de ellos mientras leía la noticia y no soy capaz de sacármelos de la cabeza, pero ahora es tarde, ya has sido enterrada y lo que queramos hacer por ti, no es más que un grito ahogado al mundo para evitar más "Naiaras", más niños muertos a manos de sus familiares, que no solo no saben amarles, sino que odian sus vidas, y cuyo desprecio desemboca en golpes, abusos y demás maltratos. Retumba la nana más triste en el pecho cada vez que siento, que desde hace 5 años, tenías que aguantar que te tuvieran en esa familia casi por caridad, por beneficiencia, una beneficiencia y un desarraigo que puntualizaban, porque no compartías sangre con el marido de tu madre. No sé hasta dónde se ha de llegar para que los adultos, o al menos los adultos buenos, reaccionen, si reaccionan cuando ya velamos los cuerpos sin vida de los menores maltratados, ya es tarde, ya no tiene caso.
Porque los golpes duelen, pero el silencio es el que acaba por matar.
DEP Naiara.
Enlace a la noticia: https://politica.elpais.com/politica/2017/07/14/actualidad/1500027568_087404.html
aguantaría tu joven cuerpo, como ha venido haciendo desde hace años. Pero nadie se dio cuenta de que había que pararlo, de que un día tu ser estaría agotado, de que tal vez tenías lesiones internas que nadie veía, en cuanto se te iban los hematomas. Pero ni tu familia hizo nada, ni los vecinos oyeron nada, ni había denuncias, de algo que por Dios, estoy segura que se tenía que escuchar, los gritos de dolor y desesperación que proferías mientras te rompían la tibia o el brazo no puedo creer que nadie los oyera.
Mi querida Naiara, ya no harás tus 9 años el 1 de octubre porque te han arrebatado a golpes la vida, lo que jamás consiguieron quitarte fue esa sonrisa de princesa que iluminaba tu rostro y que se ha quedado grabada en mi mente mientras leía en el periódico tu caso. Tu familia sabía que sufrías, pero tal vez no pensaron que un día se traspasarían los límites, tal vez pensaron que bueno, que unos golpes no te matarían al fin y al cabo, que serías fuerte y los aguantarías como venías haciendo desde hace tiempo.
Yo los he escuchado todos y cada uno de ellos mientras leía la noticia y no soy capaz de sacármelos de la cabeza, pero ahora es tarde, ya has sido enterrada y lo que queramos hacer por ti, no es más que un grito ahogado al mundo para evitar más "Naiaras", más niños muertos a manos de sus familiares, que no solo no saben amarles, sino que odian sus vidas, y cuyo desprecio desemboca en golpes, abusos y demás maltratos. Retumba la nana más triste en el pecho cada vez que siento, que desde hace 5 años, tenías que aguantar que te tuvieran en esa familia casi por caridad, por beneficiencia, una beneficiencia y un desarraigo que puntualizaban, porque no compartías sangre con el marido de tu madre. No sé hasta dónde se ha de llegar para que los adultos, o al menos los adultos buenos, reaccionen, si reaccionan cuando ya velamos los cuerpos sin vida de los menores maltratados, ya es tarde, ya no tiene caso.
Porque los golpes duelen, pero el silencio es el que acaba por matar.
DEP Naiara.
Enlace a la noticia: https://politica.elpais.com/politica/2017/07/14/actualidad/1500027568_087404.html
aguantaría tu joven cuerpo, como ha venido haciendo desde hace años. Pero nadie se dio cuenta de que había que pararlo, de que un día tu ser estaría agotado, de que tal vez tenías lesiones internas que nadie veía, en cuanto se te iban los hematomas. Pero ni tu familia hizo nada, ni los vecinos oyeron nada, ni había denuncias, de algo que por Dios, estoy segura que se tenía que escuchar, los gritos de dolor y desesperación que proferías mientras te rompían la tibia o el brazo no puedo creer que nadie los oyera.
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