domingo, 15 de enero de 2012

Me niego


Algunos me llamaron inconformista.
Me dijeron que no podía ir por la vida con esa actitud tan positiva.
Que la vida no era "eso".
Que la vida era dura y cruel.
Que la vida es un sufrimiento continuo.
Una preocupación cotidiana.
Una culpabilidad interna como una úlcera que atajamos con un ibuprofeno de olvidos y distancias.
Me dijeron que no podía ser tan soñadora.
Que tenía que olvidarme de volar.
Que tenía que matar de un tiro, a los pájaros que adornan la aureola de mi cabeza.
Me negué.
Me negué a reprimir mis sueños.
Me negué a cortar unas alas reales para sustituirlas por un tatuaje de las mismas sobre mi piel.
Me niego a tener una vida convencional porque haya que tenerla.
Dormir a las 11 y levantarme a las 7.
Hacer tres comidas al día porque así está estipulado.
A dormir cuando no tienes sueño.
A estar rodeado de gente que no te aporte nada.
A dejar la danza porque "eso no tiene salidas", cuando en toda mi vida ha sido la única puerta abierta que he tenido siempre a mi disposición.
Me niego a ser una más, uno más.
Me niego a besarte sin sentir nada.
Me niego a casarme contigo porque me convengas.
Me niego a cortarme la coleta.
Me niego a no perder la chaveta,
de vez en cuando,
me niego a negarme a mí misma,
para afirmar algo que alguien quiere que sea.
Me niego.


Jessica.

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