lunes, 25 de enero de 2016

Que te den

Si te dicen que no puedes, que te rindas, que para qué, que ya no, que te relegues, que no podrás medrar, que no podrás seguir tu estela, que no eres una estrella, sino un astro a estrellar.
Mi pareja y yo llevábamos juntos 5 años y medio, él quería irse a vivir conmigo y yo necesitaba terminar mi carrera, quería aún viajar, resarcirme y sanarme después de mil vicisitudes acaecidas en mi vida personal, me hubiera gustado que se quedara, que tomara mi mano hasta que todas las tormentas que venían pasasen, pero él quería dar paso a sus preferencias, ¿y dónde quedaban las mías?
"¿Para qué quieres terminar la carrera? Aún te queda un año entero, sabes que no lo vas a conseguir". Sus palabras ejercieron de muelle para mi resiliencia enmohecida pero latente. "Te aseguro que lo haré".
Hay gente que me dice que teníamos prioridades distintas, pero creo que el problema es que yo tenía que acoplarme a sus necesidades, menesteres y cuadrícula de vida, a su hoja de ruta.
Para celebrar que lo habíamos dejado, compré un billete a Puerto Rico, y me dejé sanar durante toda mi estancia por el Caribe y mis amigos de allí, que no comprendían como mi novio podía haber dejado sola en ese momento. Mi padre aún recibía ciclos de quimio y yo, estaba deshecha, volver a encaramarme a la carrera, volver al ritmo de la Universidad, subirme a los escenarios, a gritar con las percusiones, que exorcizaban mi dolor.
¿Creéis que alguna vez me ha llamado para preguntar si mi padre seguía bien? ¿Si necesitaba algo?
¿Un abrazo?
Nada.
Me castigaba por rebelde, por ser una "egoísta", por querer sobreponerme, por querer sacar al ave fénix, antes de convertirme en un canario enjaulado.
"Elige, Jessica". Y ahí, lo vi.
Si me das elegir entre tú y yo, mi amor, me quedo conmigo.
Si alguien te pone entre la espada y la pared, date la vuelta y haz un túnel. Escapa.
Me besaba mientras me decía que me dejaba, mientras me abrazaba, yo le besé y le inoculé un mensaje en ese último legado de ternura y pasión que nos dábamos:
"Que te den."

jueves, 14 de enero de 2016

Hay gente mala

Sí, que te lo digo yo... que hay gente mala, nociva, venenosa... lo peor.
Gente que está esperando verte caer, verte errar, equivocarte, que te salgas del tiesto y comas algo de estiércol, ya de paso... Morbosos que quieren saber de tu vida, solo para arrancarte a girones el alma en cuanto te vean en horas bajas. No tenéis vergüenza ni perdón. Sois escoria. Sois una caña de grifo mal tirá`, esperando sin éxito que alguien os beba. ¿Pero quién os va a digerir? Sois inviables, sois eso con lo que no deberíamos pasar ni los ratos "muertos". Envidiosos, acomplejados, frustrados de la vida, no valéis ni lo que costó bautizaros, no merecéis ni mis improperios, ni mi tiempo, ni mi rabia.

Gracias a Dios, existe la otra cara de la moneda, la gente buena, que anda por doquier, y que hacen justicia social y divina, que equilibran la balanza, que te hace la vida más fácil y más "vivible".

Que conste que me parece muy bien la gente cuya vida ha sido lineal y predecible. Pero para los que no lo hemos tenido todo tan rectilíneo y uniforme, encontrar gente buena ha sido nuestro talismán, nuestro mapa y nuestra brújula.

Cada día me doy cuenta de que en cualquier momento se puede elegir ser un "buenazo" o ser un "hijo de la gran puta", solo hay que tener claro en qué bando quieres estar. Cada día la vida te pregunta en voz muy baja qué quieres ser.

Y tal vez no sepa bien qué quiero a ciencia cierta, pero tengo muy claro lo que no quiero ser desde hace mucho tiempo, y si hay que partirse la cara, prefiero que me odien por buena que por mala.
Y no, no voy a poner la otra mejilla, pero tampoco les voy a dar el gusto de eso, de convertirme en una hija de Satanás, porque ahí sí, ellos habrían vencido, se habrían llevado lo que más les repatea de mí, mi alma, mi mancillada pero incorruptible, ALMA.



domingo, 3 de enero de 2016

Porque toca

Uff... ¡qué tema!
Yo creo que debo ser rara, o muy osada, o una rebelde, o casi casi, un ejemplar en peligro de extinción...
Quiero hablar de "lo que toca", de lo que uno tiene que hacer, porque es algo normativo, porque es lo que tiende acontecer, porque es lo que todo el mundo espera de ti, y apenas nos paramos para preguntarnos si queremos realmente dar ese próximo paso, o de lo contrario, lo estamos dando por narices, por no confrontarnos, por no decepcionar, por... ¿por qué?
¿Seguir juntos porque es una relación de muchos años? ¿Por qué has estado mucho tiempo solo y no quieres ser el único de tu pandilla sin alguien al lado, esa pareja consorte, que te sostenga?
¿Por qué irse a vivir juntos si estás en pareja? Nada, vete con quien estés saliendo, a aguantar, porque sí, porque es lo que te toca. Y aguanta carros y carretas.
Pero bueno, que más da, ¿no es lo que hace todo el mundo: casarse, vivir juntos, tener hijos, y o seguir soportando mecha o divorciarse?
Me niego a ser una más en este entramado, cenar con la familia porque toca, que estamos en Navidad, irse de casa porque toca, aunque el sueldo no llegue ni pa' pipas y sea inviable, terminar la carrera y acto seguido hacer el máster. Eso es, que se nos atragante todo...
Y es que estamos alagartijaos', moviéndonos por inercia, sin saber muy bien cuál es el paso siguiente que tenemos que dar, asiéndonos bien al novio para no resbalarnos, para no salirnos de la línea y seguir dando vueltas en círculos.
El otro día hablando con un amigo, me confesó que le gusta alguien desde hace tiempo, que está enamorado y que le encantaría empezar algo con la otra persona... el problema radica en que lleva 1 año y medio de relación con otra persona y me dijo: "Jess, entiéndelo, es que yo no la puedo hacer esto... después de todo lo que Fulanita ha hecho por mí, con lo bien que se ha portado conmigo..."
No supe que decirle, porque en ese momento, creo que solo quería que le escuchara...
Pero solo le falto decir: "ya no puedo retroceder ni cambiar lo que toca, tiro y me lo como con patatas, vamos es lo que me toca..."
Así que os conmino a pensar más en que os apetece, y que os despojéis de los parámetros encorsetados.
Y yo voy a seguir riéndome del mundo y sus diatribas, mientras continuo con lo que me toca...